Opiniones

Joaquín Egea

Amigos

Alguna vez habremos dicho u oído que: “Los amigos se eligen pero la familia no”, normalmente comparando nuestro poco apego hacia algún familiar con el cariño profesado hacia nuestros amigos.

Normalmente la amistad empieza con las relaciones que se crean con compañeros de clase o de barrio en la infancia. Con  los años hay amistades que fructifican y otras que se quedan por el camino sin saber muy bien por qué. Los mecanismos de la amistad son muy complejos y en cierta forma se basan mucho en el azar. Quizá ya no nos acordemos todos de cómo fue el inicio de lo que hoy es “nuestra cuadrilla”.

Aunque en principio podamos pensar que efectivamente los amigos los elegimos creo firmemente que los vínculos que dan origen a la amistad, inconscientemente, están por encima de una libre elección.

Creo que en nuestros amigos y en general en las personas de las que nos rodeamos proyectamos nuestras virtudes y miserias. De esta manera se entiende que haya quien que nos caiga mejor o peor cuando, en realidad, tenemos pocos elementos de juicio.

En las cuadrillas hay normalmente de todo: el líder, el amigo de todos, el gracioso, el graciosillo, el tacaño, el espléndido, el huraño, el que hace mucho y el comodón al que le gusta que se lo den todo hecho. Gente con la que compartes más y tienes más afinidad y gente con las que no, pero todos son nuestros amigos y los aceptamos, los queremos como son y, por supuesto que no nos los toquen.

La amistad es más que compartir unas cervezas en un bar los fines de semana. Mi padre dice que para tomar algo en un bar cualquiera vale, pero un amigo es mucho más.

Por un amigo se siente afecto y cariño; es, exagerando mucho, como estar enamorado. Nos preocupamos por ellos, nos alegramos con su felicidad y nos entristecemos con sus penas.

La amistad es para toda la vida y ni siquiera la distancia  temporal o espacial pueden con ella pues en nuestro interior sabemos que están ahí y que cuando se les necesita basta con hacer un llamamiento para reunirse de nuevo.

No hay nada que no se perdone a un amigo y cuando la afrenta es insalvable significa que la amistad no era tan sincera como nos parecía.

Con los años todos vamos haciendo nuevas amistades, gente que vamos conociendo y con la que compartimos buenos ratos y vivencias, pero nada comparable a los amigos de toda la vida.

A mi me duele la amistad no correspondida, al igual que Golum considero la amistad un tesoro que hay que cuidar y guardar bien. Me considero buen amigo de mis amig@s, soy celoso de su amistad y la defiendo por encima de todo y de todos.

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