
Tengo un amigo…
Uno de esos recursos que se usan habitualmente para iniciar una conversación es ”Tengo un amigo…”
En este caso no es un recurso sino la verdad. Así pues:
Tengo un amigo que dice leerme habitualmente pero que reiteradamente me critica por no escribir sobre LA VERDAD.
Pero ¿Qué es LA VERDAD?. Así a bote pronto podríamos decir que VERDAD es aquello que se puede demostrar. Parece que queda una definición muy redonda pero tiene sus peros. En derecho, por ejemplo, se diferencia entre la VERDAD JURíDICA, respalda por las pruebas presentadas en juicio y la VERDAD REAL, que no tiene porque ser 100% igual que la primera.
Podemos decir,también, que VERDAD es todo aquello que podemos ver y tocar, pero existe un componente de subjetividad, de modo que lo que para uno es cierto no debe serlo para todos, aunque a todos se les presente la misma información.
Así pues de qué verdad habla mi amigo. Quizá no se refiera a un concepto bipolar, verdad/mentira, sino a un concepto mucho más amplio y que poco tiene que ver con la dicotomía blanco/negro, todo/nada o verdad/mentira.
Conociendo a mi amigo, que le voy conociendo más de lo que él cree, su sentido de la verdad quizá tenga que ver con la verdad que emana de la cotidianidad. De manera que la verdad, o en este caso “lo cierto”, es aquello que se ha convertido en costumbre y es reconocible por todos.
En esta verdad todo es previsible y todo comportamiento tiene consecuencias lógicas, o debería tenerlas, atendiendo exclusivamente a la aplicación de las normas.
Dándole vueltas a este concepto recuerdo una charla en la que estuve hace unos meses donde se exponía que los conceptos fundamentales sobre los que se asentaba nuestra sociedad, a saber: el trabajo, la familia y la religión, estaban en estos momentos en crisis y ya no servían para mantener el, hasta ahora, equilibrio del mundo donde vivimos.
La religión como salvaguarda de la moralidad ya no nos vale, durante siglos se ha dedicado más a culpar y a educar en el miedo y el pecado que a reconfortar y dar respuestas. De modo que cuando hemos perdido el miedo al Dios vengador hemos dado la espalda a la religión y su mensaje.
La familia actual dista mucho de lo que era el concepto de familia tradicional. Ya no hay un padre y una madre como referencia, sino que la variedad de relaciones familiares ha cambiado el rol de cada miembro con los demás.
En cuanto al trabajo, que podemos decir del trabajo. Durante años tener trabajo era lo que nos daba estatus de ciudadano. El trabajo nos reportaba un beneficio económico que nos permitía acceder a comodidades y a subir en la escala social. De manera que el que no tiene trabajo no existe, desaparece y deja de ser tenido en cuenta por los demás, especialmente por los políticos. Además la crisis actual nos ha traído un nuevo concepto, el de “pobre trabajador”. Y es que poseer un empleo no nos asegura que vamos a disponer, ni nosotros ni nuestra familia, de lo necesario para satisfacer nuestras necesidades.
Así pues vemos que la nuestra realidad actual está cambiando y lo que creemos cierto no tiene porque serlo, la sociedad evolucionará hacia una nueva VERDAD distinta a la de ahora.
Quizá sea esto lo que preocupa a mi amigo. Para intentar tranquilizarle le diré con el paso de los siglos siempre hemos evolucionado y que cada cambio siempre ha sido siempre a mejor.
Quizá todo lo que he escrito sea una gran mentira o peor aún una ida de cabeza sin tres ni revés, quizá la única verdad es que tengo un amigo que me lee y que me critica porque según él no hablo nunca de la VERDAD.
