
Libertades
Al hilo de un debate en la cadena SER sobre la reciente legalización de la marihuana en Uruguay la moderadora, Àngels Barceló, hizo una reflexión que si bien en principio no me llamó la atención el desarrollo del debate y su asimilación posterior me han hecho ver que era muy acertada, además de una correcta manera de introducir el tema y que lo llevaba a mucho más que discutir sobre si estaba bien o no la legalización.
La reflexión era: “LA MODERNIDAD DE UN PAÍS SE MIDE POR LA LIBERTADES INDIVIDUALES QUE DISFRUTAN SUS HABITANTES”.
Si comprobamos nuestra historia más reciente, desde finales del siglo XIX, observamos que lo que realmente ha movido a la sociedad es la consecución de los derechos sociales que hoy disfrutamos. La consecución de los primeros derechos laborales y sociales generó una explosión de desarrollo que a su vez trajo el anhelo de nuevos derechos individuales que retroalimentó nuestro propio desarrollo.
Podemos discutir si las libertades son fruto del desarrollo o al revés, pero no podemos separar su correlación.
La comparación es fácil con países a los que denominamos subdesarrollados o en vías de desarrollo, en estos países los derechos y libertades individuales van por detrás de las que disfrutamos los habitantes de los países, digamos, desarrollados.
Hasta ahora gran parte de los derechos de los que disfrutamos se han conseguido gracias a la lucha de la gente frente a gobiernos y gobernantes que preferían gentes fácilmente gobernables. Darnos más LIBERTADES y DERECHOS es un signo de madurez de nuestra sociedad, una sociedad que no necesita ser tutelada por el poder político y es deber de nuestros políticos no coartarlos sino potenciarlos. Conseguir que el desarrollo de estas LIBERTADES nuevas no pongan en peligro la convivencia entre ciudadanos y gestionar los conflictos con el fin del buen desarrollo de estas.
Un nuevo DERECHO debe ser visto como un triunfo de toda la sociedad, lo usemos o no lo usemos, nos parezca mejor o peor. A la larga debe ser visto como algo justo y necesario, de lo que ya no nos podamos desprender y debe parecernos extraño que no hubiera existido antes.
En la actualidad derechos como el sufragio universal, el derecho de voto de las mujeres, derechos laborales como la jornada de 40 horas y las vacaciones remuneradas los vemos como algo normal y de toda la vida, no entenderiamos nuestra sociedad sin ellos, pero hubo un momento en el que no existían y en los que hubo de luchar por ellos.
Por eso un DERECHO conseguido y asimilado por la sociedad no debería estar en continua discusión o ante el temor de posibles modificaciones según quién nos gobierne.
Podemos mirar a nuestro alrededor y pensar que el camino ya está recorrido pero ni mucho menos, como ya he dicho los derechos ayudan al desarrollo y este último nos hace anhelar nuevos derechos. Para mi una sociedad moderna, en definitiva, será aquella en la que, entre otras cosas, cada uno pueda elegir libremente cómo y cuando nacen sus hijos, a quién ama y cómo decide compartir su vida con otra persona y en última instancia cómo y cúando muere.
