
Monos y Zombies
MONOS
Leslie Brothers, psiquiatra del Instituto Tecnológico de California, hizo un experimento que versaba sobre la biología de la empatía.
Se adiestró a varios monos rhesus a emitir una respuesta anticipada de temor ante un determinado sonido sometiéndoles a una descarga eléctrica inmediatamente después de escucharlo.
Los monos tenían que aprender a evitar la descarga empujando una palanca cada vez que oían el sonido. Luego se dispuso a los simios por parejas en jaulas separadas cuya única comunicación posible era a través de un circuito cerrado de televisión que sólo les permitía ver una imagen del rostro de su compañero. De este modo, cada vez que uno de los monos escuchaba el sonido que anticipaba la descarga, su cara reflejaba el miedo y, en el momento en que el otro mono veía ese semblante, evitaba la descarga empujando la palanca. Todo un acto de empatía... podríamos hablar incluso de compasión humana, pero no adelantemos conclusiones. Vayamos con los zombies.
ZOMBIES
Los zombies son caminantes no-muertos, no-vivos. Cuerpos descompuestos, sin alma, necesitados y dispuestos a alimentarse del cerebro y el cuerpo de los humanos-vivos. Deambulan por las calles de la ciudades, Los Zombies son persistentes, difíciles y terroríficos. Han perdido el razonamiento y solo actúan por instinto. Un zombie perseguirá a su presa, hasta que la atrape, pero una vez devorada no verá saciada su ansia y buscará otra víctima. Diríamos que se comportan como animales salvajes.
Aunque no nos veamos como tales, la sociedad actual nos ha convertido a todos en zombies. El neoliberalismo, su visión del individuo en singular, nos ha hecho pensar que lo importante es el éxito propio, por encima de todo y de todos. Lo importante para el individuo es su desarrollo personal y profesional sin pararse a mirar a los que están alrededor. El éxito sólo se evalúa por los bienes materiales que reporta no por los beneficios que otorga a los que nos rodean.
La sentencia de Plauto popularizada mucho más tarde por Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre”, no sólo la hacemos nuestra sino que la hemos llevado a “Te como o me comes”.
Todo se compra y todo se vende y se nos ha hecho pensar que la solución de muchos de nuestros problemas y carencias está en el consumo y al igual que los zombies, una vez consumido nos encontramos con que estamos “vacios” y como respuesta seguimos buscando que consumir.
Hemos olvidado que somos seres gregarios, que es el grupo y su lucha en común lo que nos ha traído hasta aquí. Al igual que los monos del experimento somos empáticos, nos sentimos bien al ayudar a los demás, somos partícipes de sus penas y alegrías.
El individualismo nos aboca al fracaso como sociedad, de que nos sirve el éxito personal si al final no tendremos con quien compartirlo o si la miseria que nos rodea lo hace inmoral.
