Opiniones

Joaquín Egea

La navaja de Ockham

Principio atribuido a Guillermo de Ockham y que dice que: “las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad”. Lo que nos viene a decir es que a la hora de resolver un problema hay que centrarse en lo primordial dejando lo accesorio.

Veamos un ejemplo:

Alguien se encuentra un billete de diez euros en su en bolsillo y le plantean estas cuatro posibles explicaciones acerca de “cómo llegó aquel billete allí”:

1. El billete se lo introdujo en su bolsillo un amigo.
2. El billete se lo introdujo en su bolsillo un amigo para darle una sorpresa.
3. El billete se lo introdujo en su bolsillo un amigo para darle una sorpresa en agradecimiento por invitarle al cine.
4. El billete se lo introdujo en su bolsillo un amigo para darle una sorpresa en agradecimiento por invitarle al cine el día anterior.

¿Cuál sería la explicación más lógica a este asunto ? Evidentemente la primera porque explica en su totalidad el suceso eliminando las variables del “sorpresa“, “agradecimiento” “invitación“, “cine” y “día anterior” que reducen la probabilidad de que sea cierta.

Y a qué viene todo esto pensaréis. Pues viene a que el otro día mientras volvía  a ver un viejo capítulo de HOUSE titulado “La navaja de Ockham” me puse a pensar en la situación actual y pensé que si despejamos todo lo superfluo de lo que nos dicen que pasa: haber vivido por encima de nuestras posibilidades, la ineficacia de los servicios públicos, el coste de las políticas de sanidad y educación, la necesidad de salvar a los bancos por encima de las personas, los conflictos territoriales y demás cosas que empañan nuestro día a día, lo que nos queda es una crisis que los ciudadanos no provocamos y que sufrimos a diario mientras los que auténticos culpables de la situación escapan sin pagar ninguna culpa.

Frente a esto el gobierno más ideologizado de la España constitucional aprovecha para cambiar el sistema que hasta ahora nos regía por otro en el que sólo unos pocos serán los beneficiados a costa del trabajo y sufrimiento de muchos, alegando que todo es por nuestro bien y lo que es peor, que es inevitable. Lo malo de esta receta es que las consecuencias las pagaremos no sólo nosotros sino las futuras generaciones que verán como mucho de lo ganado durante décadas se perdió en pocos años.

La solución se me antoja fácil: echar a todos estos que nos están amargando la existencia, no sólo los que nos gobiernan ahora sino también a los de la bancada de enfrente que ya demostraron ser igual de  incompetentes cuando gobernaban.

Pensaréis que es simple la solución pero una de las cosas que dice el principio de Ockham es que de todas las soluciones posibles a un problema la solución más simple es siempre la ideal.


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