
Hasta luego
Comencé con un: “Buenas, ¿se puede?” y termino con un: “Hasta luego”.
En principio, cuando me propusieron escribir una columna cada dos semanas en este medio de comunicación pensé “no”.
De qué iba a escribir y lo que me parecía lo más difícil, tendría sobre qué escribir cada 15 días.
Pensándolo con tranquilidad y junto con mi familia tomé la decisión de intentarlo, ¿por qué no?.
Siempre me ha gustado escribir y esta era una buena manera de ponerme a prueba, sólo me pidieron en casa que no hablara mucho de política. Consejo que desafortunadamente no he seguido, pues la política y sobre todo la discusión política siempre me han gustado y opino que está en el centro de nuestra vida.
Sólo tenía una premisa, la extensión debía ser de unas 25 líneas, pero a la vista está que la gran mayoría de mis escritos han superado con mucho esta recomendación, espero que la extensión de algunos de los textos no os hayan quitado las ganas de leerme.
He intentado escribir sobre cosas que realmente me interesan y he intentado exponerlas de modo lo más ameno posible y que a la vez fuerais conociendo cuales son mis ideas y sentimientos.
Un año da para mucho, en mi caso ha habido grandes alegrías y profundas penas, alegres celebraciones y tristes recuerdos y añoranzas. Un año en el que he reído y llorado delante de vosotros a través de mis palabras, pues como he dicho varias veces me es más fácil mostrarme en la palabra escrita que en la hablada.
Todos estos sentimientos os los he mostrado sin tapujos, a corazón abierto, en un ejercicio de pornografía sentimental que espero comprendais y me perdonéis.
Me despido de vosotros, pero seguiré escribiendo. Son muchos los temas sobre los que me hubiera gustado escribir pero que he ido dejando en el tintero y que espero retomar con la tranquilidad que necesitan.
Se despide un pasajero de esta vida que no sólo se conforma con ser pasivo observador de lo que ocurre a su alrededor, sino que intenta cambiar lo que le rodea para mejorar la vida de los viajan con él.
Hasta pronto.
