
22 octubre de 2005
Me comentaste el otro día al terminar la boda de un familiar que la parte que más te había gustado y emocionado fue aquella en la que los novios, con todos los presentes como testigos, hicieron públicos sus votos de matrimonio. No pude estar presente, ya sabes lo difícil que es controlar a niños pequeños en las bodas, pero atisbé en el brillar de tus ojos que debió ser muy emotivo.
Las bodas civiles permiten más flexibilidad, incluso importar costumbres de otros países. Siempre vemos en las bodas americanas de las películas que para los protagonistas lo más importante de la celebración es la preparación de sus votos de matrimonio.
Así pues cariño, con un poco de retraso, ahí van mis votos matrimoniales. Cierra los ojos, transpórtate al 22 de octubre de 2005 y, junto con todos los lectores como testigos, “escucha”:
“Poco podía imaginar El Apóstol Santiago que lo que un día fue su peregrinar se convertiría en el Siglo IX en el Camino de Santiago y que entre sus caminos nacería once siglos después el amor entre dos jóvenes. Podríamos hablar de flechazo, yo llegado de Calamocha aunque con profundas raíces alcañizanas bromista y dicharachero y tú de Alcañiz risueña y coqueta. En principio no destinados quizá a conocernos, pero ahí estábamos y entre caminatas, risas y bromas surgió el germen de lo hemos llegado a ser juntos.
Poco se imaginaban Juan e Isabel, amantes de Teruel, que con el paso del tiempo otra historia de amor, con menos épica pero mejor final, iluminaría un día la noche alcañizana, Santa Águeda concretamente, culminando con un beso lo que llevaba un tiempo gestándose entre miradas furtivas y saludos tímidos.
Como buena historia, la nuestra ha tenido de todo. No es fácil iniciar algo a los 15 años y que dure para siempre. Pero algo había entre los dos que ha hecho posible que nuestros sentimientos perduren y se acrecienten hasta llegar a hoy. Hoy delante de todos sellamos nuestro amor desde hoy y para siempre. Hoy iniciamos una vida juntos en lo bueno y en lo malo, porque si algo tengo claro es que los dos juntos podemos enfrentarnos a cualquier cosa.
Has sido mi amiga, mi novia, mi confidente desde hoy serás mi compañera con la que espero fundar una familia que culmine lo que empezó hace once años.
Nunca dudes amor mío de mis sentimientos, siempre estarás por encima de todos y de todo.
Te quise, te quiero y te querré.”
Feliz noveno aniversario cariño.
