
De la solidaridad interterritorial
Un circuito de velocidad, una central térmica y un hospital comarcal, tienen poco en común para alguien que proviene de Ejea del los Caballeros, una ciudad lejana al Bajo Aragón Histórico, y para un señor nacido en la República Argentina, residente en Zaragoza: tan sólo, el montante de dinero público que estén dispuestos a invertir en ellos. Sin embargo para cincuenta o sesenta mil norte-turolenses suponen, en buena parte, nuestro medio de vida y el de nuestros hijos; suponen, en gran medida, nuestra pervivencia como entidad poblacional, como comunidad de personas que habitan en un territorio concreto. Abstraigámosle al Circuito su potencialidad, como evento deportivo, frente a su coste, y olvidémonos de Dorna y del campeonato del mundo de moto GP. Cuestionemos las emisiones de gases a la atmósfera de la central térmica Teruel, preparada tan sólo para la quema de carbón autóctono. Y redimensionemos a la baja el futuro Hospital Comarcal, porque las previsiones de población en nuestro territorio, también van a la baja, como dice el consejero del ramo. Y seguramente en las tres incógnitas pudiere haber una pizca de razón. Pero a este portavoz de Ciudadanos que suscribe, le importa un comino que ahora Lambán no tenga presupuesto para pagar a Carmelo Ezpeleta, y que a aquel señor argentino le gusten poco las motos. Le importa un comino que el propio Echenique, sea un ecologista de salón, que niega a nuestra Central Térmica, una aportación del erario público de la DGA. Y le importa un comino que al consejero Celaya, le venga al pelo argumentar que, cada diez años que pasen, los turolenses seremos menos, y que con un hospital más pequeño nos apañemos. Lo que a este Ciudadano le importa es que en esta Tierra Nuestra, al paso que vamos, sólo quedarán, jubilados, prejubilados, desempleados, y algún millar de niños en los colegios que, cuando crezcan, tendrán que irse de nuevo, como ya ocurrió en la posguerra, a trabajar a la capital, a Barcelona, a Madrid, a Valencia, a Bilbao, y a parte del extranjero, pues volveremos a perder lo mejor que tenemos, nuestro capital humano. Así que señores Lambán, Echenique y Celaya, les ruego que se dejen de milongas, y den una somera lectura a nuestro Texto Constitucional -del que ninguno de ustedes puede excluir a la provincia de Teruel-, en el que se consagra la solidaridad interterritorial, que conlleva, aplicado a este caso concreto, que el Gobierno de Aragón debe velar por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes de su territorio. Y no sólo eso, nuestra Constitución les obliga a ustedes, titulares del poder público aragonés, a promover las condiciones favorables para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, con el correspondiente deber de corregir las desigualdades territoriales. A Mariano Rajoy le han declarado persona non grata en Pontevedra. No nos tienten ustedes, por favor.
