
El poder invisible
Como sabrán los humanos y los primates compartimos un importante código genético que nos hacen ir juntos en cuanto a la evolución de ambas especies. Estudios científicos comprueban que los primates inteligentes, dentro de sus estructuras de rango y jerarquía intentan estar cerca de otro individuo considerado de rango elevado porque su prestigio está muy vinculado a ser parte de esa conexión con la estructura de poder.
Los humanos, no contentos con esta estructura de rango hemos tendido a lo largo de la historia a aumentar en extensión estas redes de dependencia que provocan que en muchos casos, cuesta mucho conocer y llegar hasta la fuente principal de poder, y esta fuente original de poder puede dar instrucciones de manera anónima e invisible ganando autoridad y control desde la distancia sin ser conocido por la sociedad.
Hoy celebramos el décimo aniversario del inicio de la guerra de Irak, una guerra con consecuencias devastadoras para aquellos eternos sufridores de las guerras y los conflictos: los más débiles.
Me pregunto que rondaría en la cabeza de Aznar en el momento de apoyar en las Azores la invasión de Irak. Puede que como primate que es, quisiera maquillar su considerable mediocridad y ligara la política exterior de su país a su aspiración personal de estar al lado de otro individuo de rango elevado para continuar con esa conexión de poder y control, y santificar su papel de salvador de la cristiandad frente al moro pecador y asesino. Me pregunto que rondaría en la cabeza de Bush, si creía firmemente en la lucha contra el terrorismo o obedecía las órdenes de la fuente de poder invisible, la industria armamentística americana para generar negocio lucrativo a costa de la muerte de vidas humanas.
Diez años después, ahí lo tienen, Aznar guía de occidente y presidente de la FAES y Bush exponente de la perfecta familia americana.
