
Revoluciones silenciosas
Bill Hudson fue un jóven fotógrafo de Detroit que trabajo para Associated Press y tuvo ocasión de cubrir la marcha por los derechos civiles de la población negra en una de las ciudades mas intransigentes, racistas y peligrosas del Sur de Estados Unidos, Birmingham( Alabama). El 3 de Mayo de 1963 fotografió una imagen de un adolescente negro en una posición pacífica siendo atacado por un perro policia, alentado por dos policias blancos uniformados. El jóven vestía una sencilla chaqueta y un vaquero normal humilde , y los policias iban vestido con su traje uniformado impecable y sus corbatas estilizadas. Días despues la fotografía fué publicada en el New York Times y avergonzó al mismo presidente de los Estados Unidos Kennedy. Meses despues, dos jóvenes residentes negros de Alabama pudieron registrarse en la Universidad bajo el amparo de la Guardia Nacional.
Siempre he tenido cierta predilección por los lideres silenciosos que provocan cambios estructurales en nuestra sociedad. No son demasiado ruidosos, no están en la primera línea de batalla, pero permiten provocar cambios sociales profundos y contundentes. Martin Luther King no buscaba como objetivo acabar con el Ku Klux Clan, sino conectar con el americano medio que miraba a otro lado, y precisamente, su lucha silenciosa y pacifica colaboró a provocar cambios en las leyes raciales de Estados Unidos.
Mandela, despues de estar gran parte de su vida en una ratonera en Robben Island y ser elegido presidente de Sudafrica podría haber marginado a la minoría blanca, como le hicieron a el, pero se colgó la gorreta de los Springbox, y se sumó al proyecto de la conquista del mundial de Rugby.
Esta semanas he analizado la fotografía de la rueda de prensa de los etarras en Durango, y enseguida me he acordado de Ernest Lluch. Me gustaban sus discursos, me atraía su pelo revuelto y sus corbatas poco formales, así como su visión de la sociedad y la apuesta por crear un sistema nacional de salud universal y gratuito que contribuyó a crear como ministro de sanidad socialista, entre otras muchas cosas. Durante su estancia en San Sebastían y siendo insultado y amenazado por la izquierda abertzale, se alegraba de que ahora podían hablar los que antes ponian bombas. Tiempo despues, ya conocen la historia, Ernest Lluch murió en su garage don dos tiros en la cabeza, era objetivo prioritario para ellos, demasiado brillante y con alta capacidad de convicción para una sociedad como la vasca paralizada y con mucho miedo en sus venas.
Me pregunto que hubiera pensado Ernest Lluch si viera a los amigos de sus asesinos que renuncian a la lucha armada. Seguro que hubiera aplicado un principio que hizo Mandela al poco de llegar a la presidencia con el funcionario Blanco John Reinders. Este ultimo pensaba que le despediría de su puesto de trabajo tras diecisiete años dirigiendo la oficina de Presidencia y Mandela entrando a su despacho le solicitó: " me gustaría que pensara en la posibilidad de seguir con nosotros".
Se que no están de moda las revoluciones silenciosas, ahora está de moda la trinchera y la pureza de sangre en esta izquierda nuestra. Si puedo elegir, por favor, les permito que me califiquen de moderado, prefiero las revoluciones silenciosas.
