
Gratitud
Falta poco tiempo para las campanadas y todavía no hemos acabado de cenar en casa de unos amigos, ya que la tertulia, la buena compañia y el alboroto de los zagales ayuda a que no nos percatemos que ya estamos en los albores de los cuartos para la hora de la campanada. Nos tomamos todos las uvas sin reirnos acertando cada uva con el consiguiente toque de la campana de la Puerta del Sol y los amigos nos felicitamos el año y nos damos buena energía para afrontar el presente 2014.
Considero muy positivo tener a lo largo de la fase de la vida ciertos rituales y prácticas cotidianas que te ayudan a referenciar tu estado vital a lo largo de todo el año. La Navidad nos ayuda a juntarnos con la familia y con los amigos que por circunstancias no ves en un tiempo , y muchos Alcañizanos nos servimos de la Semana Santa para poder celebrar un acto de calle en el tránsito del Invierno a la Primavera. No obstante, nuestra sociedad tenemos la tendencia a calendarizarlo todo por minutos y horas y hay veces que intentamos buscar horarios de felicidad momentaneos, siempre atentos al movil y el Whatsapp.
Hace algunos años tuve la inmensa oportunidad de ir a estudiar en verano al Monasterio Cirterciense de Poblet durante dos años seguidos. La primera intención era optimizar las horas de estudio para poder acabar las asignaturas que tenía pendientes en la carrera pero descubrí nuevas sensaciones y emociones que me ayudaron a darle un enfoque diferente a mi vida. El escepticismo inicial con todo lo religioso fué desembocando en un creciente interés por la espiritualidad cristiana, las conversaciones de cinco minutos fueron dando pie gracias a la estancia en el Monasterio al amor de las conversaciones tranquilas y pausadas y la oposición entre razón y fé que manifestaba al llegar alli se transformó en complementareidad de ambas tendencias para mejorar la formación personal y humana.
De todas las enseñanzas que aprendí, quizás la más importante es la unión entre el ritual cotidiano y la gratitud ante la vida, y aprovechar cada momento del día para agradecer que puedes sonreir, que puedes sentir y que puedes iniciar y finalizar una historia al cabo del día por pequeña que sea. Una pequeña conversación, una taza de té, la sonrisa de tu niño al ir a buscarle al cole y otros muchos rituales y sensaciones nos pueden ayudar a que nuestra vida sea mas fructífera y llena mas allá de el aparente estado de felicidad continua que nos trasladan en la galas de televisión y nochevieja. Les deseo que tengan un buen año lleno de pequeñas cosas que nos harán sentirnos mejor y les recomiendo que estén agradecidos por vivir una vida llena de placeres e ilusiones.
