Opiniones

Jorge Abril

 

Radiografía del 14-N Como muchos ciudadanos bajoaragoneses, a lo largo del día de ayer secundé la manifestación convocada que recorrió las calles céntricas de Alcañiz y que reunió a un importante número de personas procedentes de todas las comarcas vecinas. La huelga general y la manifestación, más allá del número de asistentes o de convocantes me dieron la oportunidad para desarrollar mi propia radiografía personal de la situación del país, y más en concreto de la situación social de la población aragonesa.

Muchos comercios de nuestra ciudad abrieron como un día normal, y otros, muy pocos, permanecieron cerrados. Los piquetes informativos de los sindicatos estuvieron dando vueltas por los distintos comercios, pero detecté normalidad en el día a día. La gente tomaba el desayuno mañanero, se compraba la prensa y en los bares, la gente estaba pendiente de la tele observando el desarrollo de la huelga  mientras se tomaba el café ó la cerveza tranquilamente.

Acudí a la manifestación de los estudiantes y profesores de la plaza, que a pesar de la lluvia concentró a un importante número de estudiantes, y  hablando allí con un  amigo que es profesor de Instituto  me comentó, sin antes demandarme que el PSOE tiene que cambiar, que echaba en falta a muchos compañeros que han sufrido la devaluación económica y social de su profesión y  que ayer no estaban en la manifestación.

Ya por la tarde, acudí a la manifestación con mi pareja y mis hijos y allí  me encontré con otro buen amigo. Me comentó que quería hacer huelga pero tenía miedo por estar en la lista de posibles despedidos, y ante ese miedo a irse a la calle decidió ir a trabajar y en compensación donó su sueldo a una conocida ONG local. Le animé y le dije que había hecho lo correcto y mientras caminábamos por la Avenida Aragón, algunos piquetes informativos de los sindicatos, gritaban “esquiroles” a algún comercio abierto que permanecía vacío buscando clientes en plena crisis económica. Muchos de los manifestantes no gritamos ya que comprendíamos a los autónomos y a los empresarios que decidieron abrir su negocio,  y nos solidarizamos con ellos ante una crisis muy complicada para los establecimientos comerciales.  La manifestación acabó en la plaza de España y allí estábamos trabajadores, técnicos, funcionarios, familias, parados y empresarios que demandábamos un cambio en la política social y económica del Partido Popular. Intentaré extraer varias conclusiones de la huelga general.

Gran parte de la sociedad civil ha comprendido que esta política económica y social de la derecha nacional y regionalista nos lleva a un puerto sin salida,  cuyo único objetivo es cumplir con el objetivo de déficit  y no se duda en eliminar el sistema social de convivencia que hemos creado entre todos, pero también quiere encontrar alternativas creíbles y sostenibles por parte de la izquierda , y sin duda ese es el papel principal de los partidos políticos de la izquierda, ofrecer una alternativa sólida  frente  al  modelo actual. Considero que esa alternativa no puede fundamentarse en el frentismo sino en la convergencia de necesidades e intereses entre los distintos sectores sociales y económicos.

Otro de los factores a analizar es el cambio de rumbo que tienen que emprender los sindicatos y los partidos políticos para canalizar las demandas de la sociedad actual. La huelga no es concebida  ya como un instrumento de reivindicación pero si que cobra creciente protagonismo las manifestaciones. La política es un instrumento para cambiar las cosas, y mas que nunca, si queremos cambiar a la política y hacerla más humana y transparente es necesario contar con nuevas personas para iniciar nuevos proyectos, pero paradójicamente la sociedad local recela de esa necesidad de participación a través de la política. Esta radiografía me lleva a afianzar la conclusión que los instrumentos legales como la política y la demanda social se deben adaptar a los cambios sociales, pero sin el papel activo de la sociedad en estos instrumentos legales, el cambio no se puede desarrollar.

La huelga y los comportamientos de la misma también pueden permitirnos analizar diferentes corrientes en el seno de la izquierda. Hay una izquierda activa y beligerante que todavía maneja discursos y conceptos ligados a la lucha de clase en donde los comerciantes que abren en la huelga con tildados de “esquiroles”. Otra izquierda en la cual me encasillo, tiende mas al análisis, autocrítica y comprensión del otro, viendo al autónomo, pequeño empresario, y un agente de banca como un sufridor mas de la crisis y un trabajador que necesita ayuda.  Soy conocedor que esta izquierda ahora esté en crisis y esta siendo arrollada por la maquinaria militar del neocomunismo. Con todos los respetos a los miembros y militantes  del Partido Comunista, prefiero no tener nada que ver con el neocomunismo amparado en la economía de mercado.

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