José Alberto Pellicer

{audio}mp3/5 7.MP3{/audio}

Gordos y obesos

La capacidad que tiene la publicidad para hacer cambiar nuestros hábitos, nuestro comportamiento y hasta el sentido común es increíble.
Podemos ver infinidad de ofertas publicitarias que nos aseguran que comiendo no sé qué uno adelgaza. El sentido común se pierde y el gordo o la gorda de turno, que es como se ha llamado siempre al actualmente políticamente correcto obeso , muerde el anzuelo y compra el producto.  
La explicación es muy sencilla. El gordo quiere comer y adelgazar. El publicista aúna los dos mensajes y el negocio es más redondo que la barriga de la víctima.
Luego están los más ingeniosos, los que no gastan un duro en publicidad y se forran.  Así surge la dieta de la alcachofa, que no consiste en otra cosa que en atiborrarse a alcachofas durante diez días, que es el tiempo necesario para sacar los excedentes de producción. A veces funciona, porque si se es capaz de seguirla, al tercer día de alcachofas sólo quedan ganas de no comer y de vomitar, pero el cargamento ya lo has comprado, lo tienes en la despensa y el negocio ya está hecho.
Como decía Grande Covián la única comida que no engorda es la que se deja en el plato.  Y a correr, que si se ve menos televisión el culo no hace mella en el sofá.
Y el que quiera ser gordo, a alabarle el gusto.





Otros artículos de opinión