
El emprendedor y el sindicato
Un emprendedor es una persona que pone en riesgo su patrimonio, en ocasiones también el de su familia que debe avalarlo. Crea primero su puesto de trabajo luchando contra administraciones y trabas mil. Si fracasa se queda solo, sin nada, endeudado y sin paro. Pero si ve posibilidades de crecer le mete más horas, contrata a una persona y pasa a vivir por y para su empresa. Si fracasa vende cuanto tiene para pagar sus deudas, se queda con una mano delante y otra detrás y sin paro ni ninguna protección. Si le va bien y atisba que puede vivir de ello, un día lo celebra con una mariscada invitando a todos los que le apoyaron.
Un sindicato (la organización, no los afiliados) comienza con una mariscada al ritmo de la internacional, que se paga con el dinero del emprendedor. Además recibe de los ciudadanos no afiliados, millones de euros para bolsos, banquetes, viajes, huelgas y congresos. Despilfarra los millones recibidos. No crea ni un solo puesto de trabajo, salvo los suyos y los de sus amiguetes que se erigen en representantes de los trabajadores, aunque no se les conozca oficio ni beneficio. Eso sí, proclama los cuatro vientos que hay que crear puestos de trabajo. Finalmente, para justificar su organización le monta una huelga al emprendedor, le llama explotador y le acusa de comer mariscadas sangrando al trabajador que ha contratado.
Escrito con el ánimo de molestar.
