Opiniones

José Alberto Pellicer

Con flores a María.


Estos meses de flores me devuelven todos los años recuerdos de infancia, cuando de niño acudía al colegio de los escolapios y en el mes de mayo, año tras año el mismo éxito musical que decía “con flores a María que madre nuestra es” triunfaba en aulas, estudios e iglesia.

Me creaba una duda existencial y le preguntaba a mi madre sobre la autenticidad de una de las dos afirmaciones, o María o ella, pero como veía que quien me atendía diariamente era mi madre, la de todos los meses, siempre llegaba a la conclusión de que era cosas de curas, pues a ellos mismos les teníamos que llamar padres y eso lo tuve claro desde el principio que ninguno de todos ellos lo eran mío, y según sus votos, de nadie.

Durante el mes de mayo, al son de “con flores a María”, teníamos que llevar regularmente un ramo de flores a María. Era obligatorio y no había excusa. Como no había floristerías, durante algunos días debía ir al asalto de jardines y huertos para complacer a los “padres”, que a la vez complacían así a “la madre nuestra”.

Luego llegaba, estaba obligado, el arrepentimiento. Confesaba al padre Andrés (el de las penitencias más llevaderas) que había robado flores para María y como penitencia me ponía un avemaría. Un círculo vicioso que no lograba entender. Mi propósito de enmienda  era falso, lo sabíamos yo el el padre Andrés, pues a los dos o tres días debía nuevamente ir al asalto de huertos y jardines. 

 

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