
Los hipócritas del NO a la guerra
En Siria se está viviendo una guerra atroz, bestial. Es una guerra civil donde todo vale para matar, vejar al enemigo y atemorizar al que antes era vecino con la capacidad que cada uno tiene de causar dolor en el prójimo y en su familia.
Los dos contendientes pugnan por ser más bestia, más animal incivilizado que el otro. El gobierno utilizó armas químicas, los insurgentes la barbarie.
Las guerras no deberían existir, pero ya que existen los humanos nos hemos dado unas reglas para que la barbarie por lo menos esté reglamentada y se sepa qué hacer o no hacer a la hora de matar al enemigo. Ya es duro. Pues ni esas reglas se respetan en la guerra de Siria.
Cuando se demostró que el gobierno sirio estaba empleando armas químicas, algunos países hablaron de intervenir. Entonces, habiendo ignorado que llevaban dos años matándose sin piedad, surgieron los oportunistas del NO a la guerra y volvieron a agitar mentes. Los que promovieron la campaña, de ellos hablo –no de la gente de buena voluntad que está en contra de la guerra-, tenían el mismo interés por las vidas que se estaban y se están machacando que por un ajo. Ninguna. Todo obedecía al oportunismo, a la estrategia política.
Se siguen matando, pero como ya no hay interés estratégico, se han retirado los carteles. Que se maten. Los promotores del NO a la guerra miran para otro lado. ¡Qué hipocresía! Se les veía cara de pacifistas (los promotores), parecían ovejas preocupadas por los lastimosos corderos sirios. Pero en realidad eran lobos sedientos de sangre que sólo querían ellos beber.
Desde esta modesta página insistir: NO A LA GUERRA. (En Siria y en otras partes).
