Opiniones

José Alberto Pellicer

¡Pobre gente!



Estos días de los Juegos Olímpicos, he tenido que estar, más de lo común en mí, en la cama y me he visto hasta el Francia – Ghana de voley playa.  

Aunque soy más de los de practicar, que de los pasivos, he disfrutado con el afán de superación de los atletas, con las coordinaciones de los equipos, con las piruetas imposibles de las gimnastas y por supuesto he disfrutado con los triunfos de Mireia Belmonte (me levanté a las tres de la mañana para verla) y demás españoles.

Al día siguiente de los triunfos no he sido más rico, ni más poderoso, ni más ná, pero como son compatriotas, me he alegrado por ellos y de paso me he alegrado yo.

Paralelamente, otra gente, también con pasaporte español, muchos con responsabilidades políticas, se enfurecían cuando Nadal o Carolina Marín y demás subían al podio. Los ponían a parir por las redes sociales. Pobre gente. Porque les gusta ver el deporte, pues de lo contrario pasarían de ello, como yo ignoro quien es la campeona del mundo de encaje de bolillos. Algunos, con aspiraciones a gobernar en España, deseando que cualquiera que lleve una bandera española fracase. ¡Pobre gente! Sólo les falta esperar alegrarse por la victoria de cubanos, que sólo ganan en boxeo y lucha (ignoro si será considerado mal trato animal) y venezolanos que pasaron por Río de Janeiro sin escuchar una sola vez su himno y no ganaron ni al tiro de kalasnikov. ¡Pobre gente!

Podía haber subido al podio, como cubano, Orlando Ortega, pero prefirió escapar de las libertades de Cuba para encadenarse en la esclavitud española.

¿Por qué esta “¡pobre gente!” no se va a vivir a estos países libres y prefiere seguir en la represora España?

No soy partidario de las ONG´s pero estoy por formar parte de una que recoja el dinero para que puedan irse a sus paraísos de libertad.  ¡Pobre gente!

 

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