
Los propósitos
Como un mantra, determinadas personas van diciendo a lo largo del año que en determinada fecha van a comenzar dietas, ingleses y otras voluntades.
Suele ser frecuente que el uno de enero marque la fecha de salida. Luego siempre existe la excepción, porque no querían decir el uno, sino el dos, pues el uno es algo resacoso, hay que acabar con los restos de los días anteriores, la cabeza no está para muchos cambios o la voluntad bien puede esperar un día más.
Los días siguientes, con la proximidad de los Reyes, todavía sirven de escusa para alejar un poco más la meta. Sobre el día diez, se ponen y sobre el once lo dejan. Eso sí, van diciendo “¿sabes?, he comenzado…”
Y es que los propósitos comienzan en el momento en el que se piensan, o no comienzan. Las fechas son aleatorias. Son un invento humano. Los romanos iniciaban el año en nuestro marzo, los musulmanes y judíos cuando les cae bien la luna, los chinos cuando les aparece el dragón y así culturas y culturas, muchas más que la nuestra, con fechas distintas.
Pero aún hay más. Cada uno tenemos nuestro calendario que comienza el día que nacemos. Y podemos iniciar uno nuevo cada día, que es el que renacemos.
Resumiendo, que si te propones algo lo comienzas ya. Pero te ruego que no me machaques con las fechas de inicio de tus propósitos.
