
Primeras pláticas cubanas
Todavía sin dormir, en mi primera noche cubana, mientras me comía un perrito caliente y me bebía una cerveza Cacique “al cacique lo echamos a la hoguera, pero a ti te la voy a servir bien fría mi amor”, un matrimonio cubano, un poco más joven que yo y otro acompañante se sentaron en mi mesa alrededor de una botella de ron. Al poco comenzó la plática mientras iban llenando un vaso tras otro para vaciarlo inmediatamente entre sus gaznates. Con Mercedes, Bárbaro, su marido y su hermano tuvimos una conversación larga y amena sobre todas las cosas entremezcladas con música, “si nos vemos mañana te regalo un disco del cantante que está sonando ahora, que es el compone para Juan Luis Guerra”, y todo ello aliñado con ron y cuando se acabó el ron con cerveza. Sobre las doce de la noche, con una agenda de actos para ir a ver que me ofrecieron, sobre las doce y media (para mí, que todavía era una continuidad de mi horario español y por lo tanto eran las 6 de la mañana, me fui a dormir.
