
Suciedad
Salvo algunos reductos pequeñísimos que están en las zonas transitadas por los turistas, el resto de La Habana está sucísimo. Las hierbas y maleza está por todas partes. El cubano tira lo que lleva en la mano donde le viene bien. Las papeleras son escasas, las que se estropearon ya no se han repuesto. Se pueden recorrer cientos de metros sin encontrar un lugar donde tirar un papel. La suciedad ambiente invita a tirar el papel en cualquier lugar. Pese a ello, llevo mis papeles hasta casa.
En los parquecillos, generalmente muy pequeños, se pueden ver a cuatro o cinco personas con un camiseta en la que se lee guardaparques. Su función es simplemente guardarlos para que no se escapen o alguien no se los lleve, porque ellos están hablando entre ellos, tomando algún refresco en un banco, observar cómo se pelean unos borrachos,… Llegan las seis de la tarde acaba su jornada, recogen sus bártulos y se van quedando el parque sin guarda, a merced de los secuestradores de parques.
