Opiniones

José Alberto Pellicer

Es la hora del esperanto



El esperanto es una lengua artificial que todo el mundo puede aprender en muy pocos meses. No tiene excepciones, es sumamente fácil de pronunciar, tiene un vocabulario que aprovecha las palabras que son comunes a los idiomas más hablados, con lo que es fácil, incluso sin saber nada, comprender algo a quien habla esperanto.

A principios del siglo pasado hubo muchos movimientos para fomentar el uso del esperanto que debían servir para acabar con la torre de Babel y comunicarnos con facilidad en cualquier parte del mundo.

Una vez más el poder económico estuvo por encima de los intereses sociales y gracias al poderío de los anglosajones se fue imponiendo como lengua franca el inglés, un idioma difícil, de difícil pronunciación.

El esperanto ha quedado relegado a unos pocos románticos en todo el mundo.

Pero ahora debería ser el momento de resucitar la idea. Inglaterra se sale de la Unión Europea y su lengua va a seguir siendo la más hablada (Malta e Irlanda son también angloparlantes y proeuropeos).

Con una política decidida de apoyo al esperanto desde la Unión Europea, en un año, un tanto por ciento muy elevado de europeos nos podríamos comunicar sin problemas.

Habría un problema colateral y es el enorme daño económico que sufriría el Reino Unido en la industria de su lengua, pero habría una economía nueva en torno al esperanto más repartida, democrática, asequible y muy barata.

No me gustaría ser un simple romántico del esperanto. Se ni volas, ni povas (Si nosotros queremos, nosotros podemos).

 

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