
Pueblerino y garrulo Ser de pueblo no es ser lo mismo que pueblerino. Ser de pueblo es una circunstancia y ser pueblerino, lo puede ser uno nacido en Nueva York, pero garrulo.
Un día de estos van a ir los príncipes a Alcañiz y Caspe. Pues bien, que vayan donde quieran. Forman parte de la estructura del estado y entiendo que se les deba recibir y hacer los parabienes correspondientes, sin entrar en si me gusta o no. Pero lo que no puedo entender es que se intente maquillar la realidad para agradarles.
Se ha mandado desalojar el mercado, donde está el mercadillo de Manos Unidas, para que los príncipes vean cómo está todo el año. Una obra enorme, sin sentido (las estúpidas faraonadas de I.U.) que no se utiliza para nada y que ha servido para lucrar a Servial, la empresa a cuyo frente está el ínclito Manolo Gil (último administrador de Canal Bajo Aragón, aunque él según lo publicado en este mismo diario no pagó a los que la hicieron), pero una obra que se utiliza una vez al año (550.000 euros de nuestro corazón e impuestos para tan nulo rendimiento). Y ahora va y vienen los príncipes y un garrulo dice “a desalojar” que los príncipes no pueden ver tanta cacharrería y tanto desorden, que todo esté impoluto, que la realidad se transforme en el no ser nada, que la brigada se lleve los trastos y las rosquillas.
Me gustaría ser príncipe para preguntarle al garrulo que ha mandado desalojar el mercado ¿y esto para qué sirve? Para nada, tendría que ser la respuesta. ¿Y no se emplea en todo el año? Sí, una vez ¿Cuándo? En estas fechas, debería decir con humildad el garrulo, ¿Para qué? Preguntaría yo si fuera el príncipe. Para un mercadillo de Manos Unidas. ¿Y ya lo han vendido todo? Preguntaría el príncipe. Sí, contestaría aliviado el garrulo.
Porque lo que es seguro es que con el desalojo del mercado, luego el príncipe se reunirá inmediatamente con Rajoy y le dirá, den miles de millones a Alcañiz, pues tienen una obra inmensa que no se utiliza para nada (y que la obra se la concedan a Servial, así podrá explotar el espíritu solidario de los empresarios alcañizanos, que trabajan para que se lucren otros). Y los millones llegarán a espuertas a casa del garrulo.
