Opiniones

José Alberto Pellicer.Eduardo Egea

José Alberto Pellicer

Hubiera jurado que lo vi hace un par de días sentado en el París, observando la plaza de España, los viandantes y escrutando sus pensamientos. Hubiera jurado que hace una semana me había llamado para hacerme un comentario cáustico sobre tal o cual actuación del ayuntamiento.

Y es que Eduardo formaba parte del entramado humano que ves a menudo, que te lo encuentras y aunque haya pasado un par de meses sin verle no le extrañas porque siempre está presente. Estaba.

Y con él se nos han ido cientos de luchas imposibles, miles de sueños sólo soñados, agradecimientos, colaboraciones, críticas, ironías. Era dominador como nadie de la denominada socarronería aragonesa. Era alcañizano y en un momento te deshacía la ciudad y te la volvía a recomponer más maravillosa, más humana.

También era una mosca cojonera que reía como pulgoso cuando te contaba una maldad.

Recuerdo con muchísimo agrado su participación en una tertulia de “A calzón quitado” (otra lamentable desaparición, esta no por culpa de los dioses sino de los manolos) en que lidió el pasado, el presente y el futuro de Alcañiz con arte torero, organizando un paseíllo de políticos, saludos al respetable, verónicas y quites para hacer de su crítica elaborada un verbo fácil, entretenido y dicharachero. Envolvía la crítica ácida con la risa. Disfrutamos quienes lo compartimos y quienes lo vieron.  Y es que como él decía al menos nos quedaba la posibilidad de reír.

Ha muerto Eduardo Egea, un miembro destacado de la fauna alcañizana. Te echaremos de menos.

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