Opiniones

José Antonio Calvo. De los cuarenta p’arriba…

No hace demasiado tiempo que, al menos en nuestra sociedad occidental, dejamos de echar  la culpa a dioses y demonios de los avatares de nuestra salud. Aunque haberlos ahylos, ya casi nadie  cree que una pulmonía sea obra del gélido aliento de Pedro Botero y, con acierto, acudimos a los doctores y vamos a la farmacia en vez de hacer sonar el sonajero del chamán.
Pero desde hace siglos nuestro sabio refranero nos avisa de que en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, no sólo los microbios cuentan. Antes bien, nuestros hábitos de vida, nuestra forma de pensar, nuestras pautas de comportamiento, resultan claramente determinantes en nuestra salud. Refranes vengan. Uno clásico: “De grandes cenas, están las sepulturas llenas”. Uno atlético: “Poca cama, poco plato, y mucha suela de zapato”. Uno gracioso, no por ello menos sabio: “Entre reventar y peer, ¿qué duda puede haber?”.  
Pues bien, la joven doctora de origen hindú Archana Sign-Manoux, de 38 años, graduada en psicología en el 88 en Delhi, India, lleva desde que obtuvo su doctorado en París en 1998 dedicada por completo a investigar cómo nuestras creencias y nuestra sociedad influyen en nuestra salud. Además de ejercer como profesora en el prestigioso Centro para la Investigación de Epidemiología y Salud de la Población de Francia, ha dirigido un estudio en la Universidad de Londres en el cual ha analizado durante 10 años la evolución de las capacidades cognitivas de 7.000 empleados públicos británicos, hombres y mujeres de entre 45 y 70 años, observando y cuantificando sus capacidades de memoria, vocabulario, comprensión, etc., encontrando un deterioro del 3,6% en el razonamiento mental tanto en hombres como mujeres entre 45 y 49 años. Así pues, la clásica creencia de que el declive de nuestra mente no empezaba antes de los 60-65 años, se nos va al garete. ¡Vaya regalo de Reyes el de Archana! Sin quitar mérito a la doctora, de nuevo he de decir que nuestro refranero español ya nos avisaba: “de los cuarenta p’arriba…”.
No desanimarse, ya que también la insigne psicóloga nos dice que cambiando nuestros hábitos de vida, podemos cambiar, o al menos ralentizar al máximo, los cambios que a nuestra mente y a nuestro cuerpo, de forma inevitable, traerán los años. Así que no sirva éste artículo para echar un jarro de agua fría sobre los cincuentones y cincuentonas. Sirva para felicitar el 2012 a todos los lectores de Bajo Aragón Digital y para apuntalar nuestros “propósitos de Año Nuevo”, que comer con moderación comida saludable, dejar de fumar, hacer aunque sea un mínimo de ejercicio diario, atacar novelas, sudokus y sopas de letras, no es ninguna broma.
Dice un antiquísimo proverbio hebreo: “La vida es como un gorro: unos se lo ponen, otros…se lo quitan. Pongámonos vida.

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