
Mira que dije que no iba a opinar de política, que me conozco, si no de cosas de la historia o de la ciencia que me impresionaran para compartirlas con los lectores de Bajo Aragón Digital. Y es que lo político no es que me impresione: ¡es que me deja helado! Éste es el caso de la desvergonzada negativa de los Eurodiputados a la propuesta del 6 de abril de rebajar “un pelín” sus privilegios. ¡A ver! Señorías: adjetivos aumentativos acabados en “azo”, en plural: viajazos, hotelazos, sueldazos... La burocracia europea tiene un presupuesto ¡8 MIL millones de €! Y eso sin contar con que la mayoría de Eurodiputados trabajan solo de martes a jueves, porque lunes y viernes “están obligados” a ir y venir a casa. ¡Qué sacrificada vida! ¡Coño! A mi “cuñao” la empresa lo destinó a Frankfurt, mi hermana hizo las maletas y la familia se fue a vivir allí durante tres años. Los Europolíticos no, claro. Si el fulano es de las Azores, vive en las Azores, ¡qué leche!, y va y viene al curro a Bruselas como el que va a diario al polígono industrial a trabajar. ¡Ah!, bueno, no: el currito común se paga su gasoil.
¿A qué se debe esto? Opinaré esta vez con argumentos duros, que estoy hasta los mismísimos, verán: uno de los principales líderes de masas de principios del s. XX, que sabía de los odios humanos sólo un poco menos que Lucifer, decía que el mayor odio no es el racial o el religioso, sino el de clase. Pero no el de las clases bajas contra las altas, sino el odio que siente el individuo de clase obrera que ha “ascendido” a burgués contra sus antiguos iguales, y cito:: “ …el origen de este odio radica en que el grupo social que no hace mucho saliera del seno de la clase obrera siente el temor de descender a su antiguo nivel de gente poco apreciada y que se le considere como perteneciente todavía a él, pues para muchos es agrio el recuerdo de la miseria cultural de la clase proletaria y del trato grosero de esas gentes entre sí, por lo cual, por insignificante que sea su nueva posición social, llega a hacérseles insoportable todo contacto con gente de un nivel ya superado por ellos” ¿Será por esta tremebunda teoría, que no comparto, el que muchos tipejos salidos del arroyo y ascendidos a señoritos por el abracadabra de la política le cogen gusto a la moqueta, al chofer y a viajar en primera por “la jeró” y, claro, luego no los sacan del sillón ni con lejía? ¡La madre que los parió! Romperé una lanza por los Eurodiputados (escasos) que han votado SI a la propuesta y porque cunda el ejemplo. La esperanza es lo último que se pierde. Por cierto, el líder que escribió la cita en 1924 fue Adolf Hitler.
