Opiniones

José Antonio Calvo. Independence Day

  Tal día como hoy, hace 235 años, se leía en el Congreso Continental de las Trece Colonias el texto redactado por el virginiano Thomas Jefferson  que proclamaba el nacimiento de los Estados Unidos de América como nación libre e independiente del Imperio Británico. En cualquier parte del mundo donde haya norteamericanos, celebrarán con orgullo su Independence Day. En la capital de España, por primera vez, se hará fuera de la embajada, concretamente en la impresionante Galería de Cristal que el Ayuntamiento de Madrid ha alquilado a los americanos por la friolera de 30.000 €.
Los que podríamos llamar, salvando todas las distancias que Vds. quieran, “indignados”, que lo estaban y mucho contra los abusos del Imperio Británico, proclamaban en 1776 en su  Declaración de Independencia “… que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno”.
En nuestra memoria colectiva, ayudada por Hollywood, está  la decisiva ayuda de Francia a la rebelión, a la vez que, para variar, se olvida el decisivo papel que los españoles jugamos para que tan sublimes palabras, tras cinco años de feroz guerra colonial, llegaran a buen fin.
Pues verán: En lo logístico, antes incluso de la Declaración, la Corona Española había prestado hasta 1.000.000 de “libras tornesas” a los rebeldes, a través de la vital labor diplomática de su hombre en el Congreso Continental, don Juan de Miralles. También se habían cedido puertos en Cuba donde se reparaban y armaban los barcos de los independentistas, donde se creó una esencial base de operaciones y donde se habilitaron cárceles para los prisioneros ingleses. En lo militar, tras la petición de ayuda por parte del general Lee a la entonces española Louisiana, la Corona envió al general malagueño Bernardo de Gálvez que reclutó una partida de 667 voluntarios entre los que había “330 mexicanos, cubanoespañoles, venezolanos, guatemaltecos, puertorriqueños, 80 negros y mulatos libres y 7 voluntarios anglosajones”. Ésta guerrilla no dejó de hostigar a los británicos hasta echarlos de la cuenca del Missisipi, desde Ohio a Nueva Orleáns, rindiendo después la poderosa Pensacola. Vamos, todo un Benjamín Martin (el guerrillero encarnado por Mel Gibson en “El Patriota”). Gálvez desfiló a la derecha de Washington en el primer desfile de la Independencia de los Estados Unidos, fundándose una ciudad en su nombre, Galveztown, hoy Galveston (Texas). En 1976 el rey Juan Carlos inauguró una estatua en su honor en Washington DC, a lo cual no se le dio demasiada publicidad; menos da una piedra.  Enfin, como dice la periodista cubano-norteamericana Aleida Durán: “Una nueva nación, Estados Unidos, había nacido. Pero la ayuda fundamental de España e Hispanoamérica quedó relegada al olvido por quienes escriben la historia sin el auxilio de la honestidad”. Congratulations a todos los norteamericanos residentes en el Bajo Aragón.

Compartir

Otros artículos de opinión

Image