Opiniones

José Antonio Pérez Cebrián

¿Nuevo Rey? - ¿Nueva España?

El día 11 de junio el Congreso de los Diputados validaba con 299 votos a favor, 19 en contra y 23 abstenciones la abdicación del Rey y la puesta en marcha de los mecanismos de sucesión que contempla nuestra Ley de Leyes.

Ese día se votaba la abdicación y no otra cosa; se ha pretendido votar algo distinto de lo que contempla la Constitución, y eso sencillamente, era imposible, como los dos partidos mayoritarios aclararon bien en el debate de ese día.

Otra cosa bien distinta es que tenemos que quitarnos los miedos a iniciar cualquier debate sobre cambios constitucionales sobre todo si esos cambios generan más transparencia y más democracia; si que creo firmemente que los grandes cambios deben hacerse en todo tipo de instituciones y organizaciones en tiempos estables y no en tiempos convulsos.

Es verdad que a veces invocamos derechos constitucionales como si fueran la Biblia, y otros derechos sobre todos ciudadanos sólo se contemplan como si estuvieran puestos de forma decorativa, y eso es hacer trampas al solitario.

Pareciera que la culpa de la crisis, del paro, de la corrupción, del fraude fiscal, de la economía sumergida y otros males que nos aquejan, sea de la Constitución o en el caso de Cataluña, de España; qué bueno es tener un culpable para señalar y si es sin pensar mucho, mejor.

Soy un firme convencido de que en democracia un pueblo y sus ciudadanos son los responsables del mal funcionamiento de sus instituciones; la Corona, los partidos, los sindicatos, la judicatura, etc. son un fiel reflejo de lo que somos los españoles.

España a lo largo de siglos nunca ha llegado puntual a la cita con la historia.
Somos muy tremendistas y muy derrotistas los españoles cuando hacemos una enmienda a la totalidad de una Constitución de sólo 36 años y que fue votada casi por unanimidad en un ejemplo de diálogo envidiable; ni tanto ni tan calvo; ni está obsoleta ni tampoco es intocable.

Ahora bien, antes de acometer el debate constitucional o el debate monarquía-república, que tarde o temprano hay que hacerlos, es muy conveniente dotar al país de Leyes muy concretas que sancionen duramente la corrupción política, el fraude fiscal, el dinero en paraísos fiscales, el funcionamiento democrático y transparente de todas las instituciones públicas incluidas la corona, partidos, sindicatos, jueces, etc.

Normas que le den un vuelco al fondo y a la forma de hacer política, que permitan juzgar rápidamente todo tipo de delitos sobre todo económicos.

No podemos estar mucho más tiempo con la sobra de la duda sobre los políticos, sobre los empresarios, sobre la corona y resto de instituciones. El pueblo ha soportado el esfuerzo de la renuncia a muchas cosas para salir de la crisis y no puede soportar comportamientos corruptos o poco transparentes.

Que todos somos iguales no se puede quedar en un slogan, porque la creencia que tenemos es que no percibimos esa igualdad ni a la hora de pagar impuestos ni al a hora de ser juzgados ni a la hora de las oportunidades para todos; es la hora de evitar tanto indulto, la hora de quitar todos los aforamiento y de todo tipo de privilegios; es la hora de hacer limpieza, y es la hora de poner mecanismos que impidan tempranamente la suciedad.

En un par de días Felipe VI será Rey y lo será en un acto laico y austero, sin fiestas ni convites, y ante los representantes de la soberanía nacional que por suerte reside en el pueblo; 3 mensajes, 3gestos buenos para empezar; este país necesita una regeneración moral desde el primer ciudadano al último y bueno es que ese primer ciudadano dé esos ejemplos y sigamos en poco tiempo los demás para esta vez sí, coger el tren de la cita con la historia, o sea la cita con el siglo XXI que pasa por más Europa.

Hay que modernizar España ya, y ahora ya no vale con subirse al tren: hay que conducirlo; y para eso se necesitan ciudadanos capaces, honestos y comprometidos, y eso se hace a través de más educación y más cultura.

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