Opiniones

José Antonio Pérez Cebrián

Europa-Día 25

Entre los días 22 y 25 de mayo, 413 millones de europeos con derecho a voto en los 28 estados miembros, tenemos que elegir a los 751 diputados del parlamento Europeo.

Hoy no es entendible la política nacional o autonómica sin la política europea.

Hoy en día, Bruselas decide sobre la moneda única, decide a través del Banco Central Europeo sobre los tipos de interés, aprueba la política agraria común, que en regiones como Aragón es vital. Está decidiendo sobre la UNIÓN BANCARIA y sobre la inspección y garantía de entidades de crédito, para seguridad de los depositantes. Tiene que decidir sobre lo que hacemos con la inmigración, debe ir hacia una política de defensa común y por una política exterior cada vez más europea y menos nacional.

En Bruselas se decidirá pronto sobre una política común energética, se decidirá sobre qué hacemos con las energías verdes y sobre la contaminación del planeta.

En Bruselas habrá una política industrializadora común y una política de empleo, sobre todo empleo juvenil, así como políticas de educación laboral y universitaria, comunes.

En Bruselas decidiremos si acabamos con los paraísos fiscales, si aplicamos la tasa TOBIN, si hay una política de fiscalidad común, sobre todo en el Impuesto de Sociedades, para evitar que las multinacionales se vayan de rositas, jugando con su domiciliación fiscal; en Bruselas se podrá decidir por equilibrar en territorios las tasas de paro, las pensiones, el salario mínimo, la edad de jubilación, etc.

En Bruselas se decide si seguimos aceptando la troika, si se mantienen la prima de riesgo o si se mutualizan las deudas públicas, y por ello desaparece prácticamente la prima de riesgo.

En Europa se decidirá si se sigue con los recortes del estado de bienestar, que tiene más de 60 años, o si se puede recuperar para las personas y territorios más débiles en cuanto económicamente se pueda.
Podría seguir enumerando temas que nos conciernen, para convencerles que en Europa nos jugamos el 80% de los temas que nos afectan, y mucho.
No sólo nos jugamos a quien votar (izquierda, derecha, etc), nos jugamos la propia Europa si la abstención es alta.
Yo que soy europeísta convencido iré a votar aunque sea arrastras, porque Europa es el futuro para mis hijos y para mi país, y porque no quiero que los antieuropeos de extrema derecha o de extrema izquierda, puedan torpedear un proyecto de unión que fue brillante y que puede ser brillante, y que el 80% de los europeos quiere.
Ahora tenemos la opción de decir bien alto que somos europeos y que queremos una Europa de los ciudadanos, que se basa desde hace siglos en el Agora ateniense, en el capitolio romano y en el Gólgota de Jesucristo. Esa es la Europa culta, ilustrada, la de la revolución francesa, la de los derechos civiles, y de las libertades, la que fue y es faro para el resto del mundo, y si luchamos lo seguirá siendo.

¿Votamos? Sí, votemos.

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