
Solidaridad, catástrofes y migraciones
Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, la solidaridad internacional es más reciente, nacida en la Europa de posguerra para acoger a las poblaciones desplazadas por los cambios de fronteras y de las regiones devastadas. La aportación definitiva para mover conciencias la aportaron los medios de comunicación modernos que nos sirven las imágenes insoportables y nos roban la comodidad.
Estos días la TV nos sirve imágenes demoledoras de la tragedia del Mediterráneo, pero no es la única, es solamente la que nos sirven, las demás no por no ser conocidas, sino por no estar en pantalla están olvidadas. Hay campos de refugiados por toda África, desde Sudan y Somalía hasta Nigeria, hay hambre y catástrofes por todo el Sudeste Asiático, por toda África, familias con niños viviendo en la basura y de la basura desde Manila a El Cairo, desde Tijuana a Buenos Aires.
La determinación temeraria de los huídos de las guerras en Siria e Irak, que abandonan los campos de refugiados en Turquía, Líbano y Jordania donde ya no peligran sus vidas y las arriesgan no para llegar a una Europa segura, sino a una Alemania rica, los convierte en emigrantes-refugiados, allí tienen derecho a un alojamiento digno, sanidad, escolarización de los menores, además los medios financieros para cubrir las necesidades, con un coste mínimo de 500 EUR al mes por persona. Esto, a mí entender, origina las siguientes preguntas para los doctores en ética, yo no las puedo responder: ¿A cuanta solidaridad tienen derecho? ¿A qué solidaridad estamos obligados? ¿Quién debe recibirla prioritariamente? ¿El más necesitado? ¿El que sale en el telediario? ¿El que con determinación derriba la puerta y se nos mete encasa? ¿Puede un grupo exigir alojamiento en hotel restando medios para los que viven en chozas o tiendas de campaña? ¿Para los negros un puñado de arroz es suficiente?...
Esto sí que puedo y quiero decir, políticos haciendo populismo exhibiendo su solidaridad (que ellos no pagan) es una obscenidad, una indecencia, a algunos sólo les falta ir a hacerse una foto con una chocolatina, un vaso de leche y un niño refugiado en brazos.
