Opiniones

José Lop

Matrimonio de conveniencia

En la motorización general en Europa después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, en la posterior recuperación económica que impulso el desarrollo y el bienestar, hubo varios automóviles que fueron míticos, pero a nivel europeo, sin duda alguna fueron dos en los años cincuenta y sesenta, los que marcaron la época, el Escarabajo y el 2CV.

El Escarabajo fue un coche, el 2CV fue otra cosa. El Escarabajo fue un vehiculo para una clientela urbana, clases medias que incrementaban su poder adquisitivo, que pasaban de la Vespa al coche –como el 600 en España- era el deseado, el amor a primera vista, el flechazo, el sujeto de los sueños, era el salto social que se podía mostrar con orgullo, como un pura sangre para pasear, y con el que se podían acometer viajes al extranjero.

El 2CV fue un vehiculo rural y para los profesionales de diferentes oficios, no fue el caballo bonito para pasear, fue el mulo de carga para facilitar la vida cotidiana. El carnicero se desplazaba al monte para volver cargado con los corderos, a los pastores de explotaciones distantes que pasaban meses sin ver una población, les acerco el mundo, los campesinos cargaban sus sacos de fertilizantes, y podían volver cargados con las patatas, las aceitunas etc. el electricista, el fontanero, podían cargar sus materiales sus herramientas y desplazarse con agilidad. El 2CV no despertaba pasiones, no fue un coche para presumir; fue un compañero fiel, cumplidor, seguro y fiable; con sus diferentes modelos muy versátil; era rustico, sobrio, sin pretensiones, que se atrevía con todas cargas en todo terreno con muy poco pienso. Con esas cualidades la relación de conveniencia dio paso a una relación sólida de fidelidad, de confianza, que se consolidaría año a año terminando en muchos casos en un solidó amor agradecido.

Parece ser que esta relación inicial, viciada con indiferencia, ahora muchos propietarios la quieren reconocer y compensar con unos mimos especiales, solamente hace falta ver muchos de los coches que tenemos de visita, han vestido a “la voiture” esa novia no deseada, ese patito feo con las mejores galas, como muestra de agradecimiento.

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image