
Sacando pecho He leído la aportación de la Sra. Pascual revindicándose, aprovechando la concesión de un premio de arquitectura a los arquitectos que llevaron a cabo la rehabilitación del mercado. Como diría mi abuela, esta Sra. “confunde el culo con las témporas”, confunde y quiere confundir, intenta puntuar con un tanto, que ha sido un gol en propia puerta. El premio se ha otorgado a la ejecución, y no a la utilidad.
Los gestores del dinero publico, tienen la obligación inexcusable de poder distinguir entre lo imprescindible, lo necesario, lo deseable y lo superfluo cuando hacen una inversión de dinero publico, teniendo siempre presente el bienestar de la ciudadanía en general, y procurando desprenderse el lastre ideológico de la pertenencia a determinados partidos, no sería oportuno que un partido religioso construyera un oratorio en cada plaza, o que un partido de izquierdas nos construya un centro social en cada barrio, y mucho menos cuando estas inversiones acarrean gastos permanentes de mantenimiento y personal, tutores, monitores de tiempo libre, trabajadores sociales o pedagogos.
La incompetencia y la mala gestión, que con mucha frecuencia va acompañada de corrupción, sin querer decir de ningún modo, que en Alcañiz la haya habido o la haya, pues lo desconozco, pero es un hecho innegable, que los ayuntamientos y las autonomías, están prácticamente en quiebra.
Todos aprendemos de nuestra experiencias, podemos aprender también de las ajenas, y sobre todo se aprende de los errores, pues al causarnos daño se graban mejor en nuestra conciencia, pero estos gestores públicos carentes de responsabilidad de su gestión, que lo hagan mal o peor siempre salen beneficiados, son impermeables a toda pedagogía por la experiencia.
Sra. Pascual, no es la hora de sacar pecho, sino la de reflexionar de los millones de deuda que dejó como herencia.
Mis felicitaciones a los arquitectos.
