
El resbalón
El sábado a mediodía sufrí una dolorosa caída en la pasarela peatonal sobre el río, en el camino de regreso a mi vivienda situada en la plaza de Santo Domingo, pero sin consecuencias, a causa de la nieve: La noticia no es relevante, ni siquiera anecdótica, pero no es banal, pues la causa no fue por la falta de prevención o por el uso de calzado inapropiado, sino por el uso para la pavimentación de los espacios públicos de materiales inadecuados, resbaladizos.
Los trabajos de urbanismo, de pavimentación en los últimos años son un fiasco total, absoluto. La placita ante la pasarela en la margen derecha del río, renovada totalmente hace aproximadamente cinco años está en un estado deplorable, tanto por los materiales elegidos, como por la mala ejecución del trabajo, están pidiendo a gritos la renovación de la renovación.
Este es el más barato, no el menos grave, pues cuando se trata de principios, de la inversión del dinero público con eficacia, no hay chocolate del loro, ni céntimo que subestimar. Los desastres grandes, los caros son conocidos por todos, la calle Blasco, la calle Mayor y otras pequeñas calles y placitas en el casco antiguo. El estado es lamentable, calamitoso, y aquí es probable que estemos hablando de cifras millonarias, tanto los materiales como la ejecución no han aguantado ni cinco años (calle Blasco), en el caso de la calle Mayor ni dos, pues a causa de la pronunciada pendiente la carga, del tráfico rodado, de las ruedas de tracción es mucho mas grande. Esta pavimentación quizás aguante en una zona peatonal, pero es totalmente inadecuada para soportar el tráfico rodado.
Los responsables de esta destrucción sistemática de dinero público tienen que ser conocidos del ayuntamiento, que quizás no tengan ninguna responsabilidad, tanto el anterior gobierno o mucho menos este que heredo la ruina, pues dependen del asesoramiento para estos trabajos de profesionales competentes, estos obviamente en esta materia no lo son, pues los ruinosos desastres de los que hablo están a la vista de todos.
Espero que a esta continua chapuza urbanística ponga un final el actual gobierno del ayuntamiento, y si puede que pida responsabilidades a los causantes, quizás sea difícil en una población pequeña donde la gente se conoce y las relaciones son más estrechas, a veces familiares, pero los cargos no deberían estar para hacer amigos, -en España si-, para eso están los clubes de deporte y las peñas taurinas o de guiñote, Espero que se tomen decisiones para atajar este incesante despilfarro, pues a el no hacerlo se le llama desidia, y por eso si, por eso si que se pueden pedir responsabilidades.
