
“Arreche” el mágico
Estos días, la actualidad, la muerte de García Márquez, me ha traído a la memoria el recuerdo de un amigo singular de los años setenta en Alemania, un colombiano del Caribe oriental, de la zona entre Barranquilla y Santa Marta, no recuerdo la población, al que todos llamábamos “Arreche” porque él metía esta exclamación en todas las frases que decía. Arreche era un emigrante en situación ilegal, pero tenia su buen oficio, y gracias a él un trabajo donde le proporcionaban alojamiento, lo mas difícil de conseguir para inmigrantes irregulares, y su buena platica.
Él vivía en un barrio alejado y muerto por la noches, mientras que yo tenia una vivienda bien situada en el centro, desde donde se podía recorrer la ciudad sin ayuda de transporte publico o taxis, por lo que se venia los fines de semana a mi casa para salir a tomar un trago, o dos. Después del saludo habitual ¿Qué hay de nuevo? Etc. e intercambiar cuatro frases de saludo, Arreche iniciaba un monologo-narración interminable, sin interrupción, hablaba, hablaba y hablaba hasta el agotamiento, no de él, sino mío, no hacia pausa, si tu la buscabas, intentabas decir algo para hacer del monologo una conversación, y forzar su silencio para distraer tu atención, no te dejaba: “Pues yo creo…”, te interrumpía y continuaba, haciendo tiempo antes de salir, caminando, en la barra, en la mesa de un local, de camino de local en local, de vuelta casa, cinco, ocho, diez horas. El domingo al despertarse, y no teníamos generalmente la cabeza muy despejada, continuaba como sino hubiese habido una interrupción, tomando un desayuno, paseando para hacer apetito, comiendo una salchicha, tomando un café. A estas alturas yo disimuladamente lo conducía por las paradas de tranvía que lo podían devolver a su casa.
En todo este tiempo Arreche jamás contó una historia que nosotros podríamos llamar congruente, todo eran historias llenas de magia, de fantasía fascinante, pero reales para él, él era Melquíades, Remedios la Bella, Aureliano Segundo y toda la estirpe de los Buendía juntos, él era un cronista oral de su Macondo particular.
El realismo fantástico, no es una creación ni patrimonio de García Marquez, él fue el genial sintetizador que puso esa cultura de la tierra del acordeón, del ballenato, al alcance de todo el mundo con su genial creación. Yo estoy seguro que otros escritores seguirán sus pasos y que muchos mas siglos de soledad saldrán a la luz, aunque de momento, seguir sus huellas, quererse calzar las botas de un gigante de esas dimensiones debe acojonar un montón.
Arreche tenia un oficio muy solicitado, persona joven, con salud, y sin familia, vamos una golosina irresistible para los países que admiten emigrantes, se agencio una visa con permiso indefinido para trabajar en Australia y se perdieron sus huellas, personaje singular, quedo su memoria en todos los que le conocimos.
