
Indignados
La catástrofe social a causa de la quiebra del país, que ha quedado embargado por lo menos para una generación, ha lanzado a la calle a un gran número de ciudadanos para protestar. En toda quiebra hay un causante, por incompetencia, mala gestión, malversación, fraude u otras razones, y se le asigna a un administrador la gestión de los restos cuando se declara el concurso de acreedores. Aquí se estafaron a cientos de miles de familias vendiéndoles viviendas por el doble de su valor, los mejor parados quedaron asfixiados económicamente para el resto de sus vidas, los otros que no se pueden hacer cargo de los pagos, perdieron el dinero ya amortizado, 20, 50 mil EUR, perdieron la vivienda, y les quedo embargada la que quizás vayan a heredar de sus padres, por hipotecas abusivas. También se estafaron a cientos de miles, sobre todo pensionistas, robándoles los ahorros, se desvalijaron las cajas de ahorros, y lo más grave por incompetencia y malversación en “caprichos zapateriles” arruinaron el estado, quitándole toda capacidad de maniobra económica. Zapatero fue a buscar crédito a China y Emiratos Árabes y volvió con las manos vacías y abochornado, y con él toda la nación. A partir de ahí, se dejaron las facturas en los cajones, cientos de miles de millones, el que venga después que se las arregle. No fue el único, pero si el mayor responsable el gobierno de Zapatero, yo creo que estos hechos por nombrar solo los mas importantes, no se pueden pasar por alto y los marchistas tenían la obligación ineludible de pasar en Madrid por la sede del PSOE y pedirle a Rubalcaba y a el resto del equipo del gobierno de Zapatero todavía en activo, que pidan perdón y dimitan, que pidan perdón.
Aquí en Aragón, a su paso por Zaragoza, una visita al ayuntamiento como entidad más importante todavía en poder del PSOE, lo deberían haber visitado para gritarles “basta ya”, pues en los días de cierzo nos llega hasta Alcañiz la pestilencia y nos obliga a salir con mascarilla a la calle.
Y ya en casica, en el pueblo, en las diversas manifestaciones he visto indignadísimos, maestros en concreto, arrimando el hombro, codo con codo haciendo piña con políticos chupones de los que no se conoce ninguna aptitud, pero si gran habilidad para acumular dietas, que sin dar un palo al agua se llevan el dinero para el sueldo de dos maestros. Ni una palabra ni un gesto contra el causante de la ruina, y con saña contra el administrador de la quiebra, si no defendéis principios sino bandos y banderas, de que dignidad estáis hablando, si habéis renunciado a ella, no tenéis ninguna. Y los políticos de izquierdas y sindicalistas, desgañitándose en las cabeceras de las marchas, estos paniaguados apoltronados en sus mamandurrias que se lo llevan calentito, estos, ni dignidad, ni decencia, ni vergüenza.
