
Adiós Don Alfredo
El pasado jueves se despidió Don Alfredo Pérez de la política activa. Curioso que una persona que ha tenido las más altas responsabilidades y ha configurado el destino de la nación, no lo haga haciendo un balance de su trabajo, haciendo recuento de las aportaciones al desarrollo del país, que es la escala con la que se valora toda labor política. Él, fullero mayor del reino y profesor de trapacerías sabe que el resultado seria demoledor, y que de la herencia que deja, no hay motivo para sentirse orgulloso, un país arruinado para dos generaciones, de esto se puede salir con trabajo y austeridad, y una nación desgarrada, hecha jirones, en un estado en que la unidad de la nación esta seriamente amenazada por los nacionalismos. A esta situación que amenaza como incendio devastador nuestra continuidad como nación, aportaron muchos leña, y omitieron el socorro dejando que el fuego se propagara todos, no es culpa exclusiva de Don Alfredo Pérez y Zapatero, pero si tienen la responsabilidad de haber hecho una generosa donación voluntaria de gasolina, para propagar el incendio y hacerlo incontenible. Esto es más difícil de resolver.
Don Alfredo Pérez hizo una fullería a lo Rubalcaba, se saco un as de la manga, y dijo sentirse orgulloso de su labor parlamentaria, retórica, como si un arquitecto o un constructor naval, ahora que están de moda los símiles y metáforas navales se le hunde tras el estreno o la botadura su obra, pero presume y dice estar muy orgulloso de su discurso de inauguración. Ni una palabra de sus responsabilidades como ministro y vicepresidente.
Don Alfredo se va con el aplauso de todos por la puerta grande, con todos los honores y sin pedir perdón.
