
Adivinanza
He leído estos días “Historia De Un Despropósito” del Sr. Leguina donde hace un balance amplio y demoledor de la gestión de los gobiernos de Zapatero, y el efecto devastador como consecuencia para el país y el Partido Socialista. Salvo detalles reveladores de quien analiza el tema desde dentro del aparato, los hechos están a la vista para el que los quiera ver, para el que no quiere es inútil recetarle gafas. Algún otro socialista se ha expresado en este sentido como los Sres. Ibarra, o C. A. Molina, pero con más timidez, nadie lo ha hecho con la contundencia del Sr. Leguina. Pero yo no quiero hablar del contenido, sino que quiero hacer un apunte marginal como resultado de mi lectura. El Sr. Leguina es una persona con sólidos conocimientos enciclopédicos, de vasta erudición, -al contrario de miembros y miembras de los gobiernos de Zapatero, hecho que denuncia repetidamente-, y que utiliza un vocabulario riquísimo en sus escritos, cosa que yo conocía por haber leído algunos de sus artículos. Algunas palabras desconocía totalmente, otras por inseguridad al haber vivido tantos años usando otro idioma, las consultaba en el diccionario. Al finalizar la lectura, estas fueron las perlas con las que se ha enriquecido mi vocabulario, (por orden de aparición):
Torticero, ra: Injusto, o que no se arregla a las leyes o a la razón.
Fullería: Astucia, cautela y arte con que se pretende engañar.
Garitero: Encubridor de ladrones.
Tósigo: Veneno, ponzoña.
Coima: Soborno (dádiva con que se soborna)
Trapaza: Artificio engañoso e ilícito con que se perjudica y defrauda a alguien en alguna compra, venta o cambio.
Pergeñar: Coloq. Disponer o ejecutar algo con más o menos habilidad.
Chalanear: Tratar los negocios con maña y destreza propias de chalanes.
Obsecuente: Obediente, rendido, sumiso.
Mendaz: Mentiroso.
Trabucaire: Antiguo faccioso catalán armado de trabuco.
Desbarrar: Errar en lo que se dice o hace.
Infumable: adj. Inaceptable, de mala calidad, sin aprovechamiento posible.
Muñidor: Persona que gestiona activamente para concertar tratos o fraguar intrigas, o con cualquier otro fin semejante.
Periclitar: Decaer, declinar.
Jugando a las adivinanzas, todo el mundo apostaría por una novela de aventuras de forajidos, por la biografía de un mafioso siciliano o por un estudio sobre La Camorra Napolitana. Nadie vendría a la idea de que se esta hablando de un partido que ha gobernado muchos años este país. Revelador y deprimente.
