
Oportunidad perdida
Voy a hacer de profeta. O de adivino. Vamos, que me voy a adelantar a los acontecimientos políticos que están al caer. Aunque la verdad es que no se requiere mucha habilidad adivinatoria para predecir lo que va a pasar con el posible pacto electoral del que se ha empezado a hablar estos días entre Podemos e IU. (Doy por hecho, predicción también, que no nos libramos de nuevas elecciones). Adivinar lo que va a pasar es tan sencillo como decir que este fin de semana tampoco me tocará la Primitiva...
Es la primera vez que se presenta la posibilidad en este país de que la izquierda más a la izquierda (dejemos a un lado al PSOE) consiga unos resultados electorales que puedan tener un peso real en el destino de España. Los números son sencillos de hacer. Una coalición entre esos dos partidos permitiría que, por fin, los numerosos votos de IU no se volatilizasen en el limbo electoral debido a las particularidades de la Ley D'Hondt. Y entre los dos conseguirían una jugosa tajada electoral, según cuentan las predicciones.
Pero mi pesimismo es total. Las derechas, e incluso el PSOE, pueden estar tranquilos, que tal amenaza sólo está en las portadas de los periódicos, pero no va a hacerse realidad. Las izquierdas siempre han sido así, siempre han sido víctimas de su ortodoxia, de la ortodoxia particular de cada grupúsculo que cree que las cosas sólo se pueden hacer a su manera. Es paradójico que los abanderados del consenso sean precisamente los más incapaces de llegar a un consenso... Por no entrar a hablar de la arrogancia que han exhibido los dirigentes de podemos en los últimos meses.
No, no va a ser posible. Es una fantástica oportunidad, que tras hablar con un puñado de amigos votantes de los unos o de los otros, veo que les resulta tremendamente ilusionante. Pero también comparten mi escepticismo. No, Podemos e IU no serán capaces de ponerse de acuerdo, de ceder los unos y los otros, de hacer sacrificios personales, y de llegar a un consenso que permita a los votantes de izquierdas no ir camino a las urnas otra vez deshojando la margarita de a quién van a votar... Esta vez seguramente muchos se darán la vuelta antes de acabar con la margarita o quizá ya no salgan ni de casa...
