
Ser catalán
A mi todas estas tontadas de ser español, ser catalán... me parecen eso, tontadas. Yo lo que quiero es ser feliz. Y para ser feliz lo que se necesita es poder comer decentemente todos los días, saber que si te pones enfermo te van a cuidar unos buenos profesionales, tener algo de dinero para vicios, y follar. Básicamente con eso se puede ser feliz. Probablemente para uno que haya nacido en Pyongyang si que podría ser importante de cara a su felicidad meterse en luchas políticas jugándose incluso la vida para que Corea del Norte desapareciese anexionada por la del Sur, por decir algo. Pero para uno que ha nacido en Gandesa, por citar un lugar vecino cualquiera, el incremento que puede tener su felicidad siendo catalán en lugar de español, sospecho que sería insignificante.
Probablemente ellos sepan gestionar mejor la economía (no lo dudo, ya hemos visto que lo del 3% lo tenían muy bien organizado desde hace tiempo), y quizá tengan alguna que otra virtud que ahora mismo no me viene a la cabeza. Pero en lo que se refiere al sexo, ahí van a tener una gran pérdida en términos de felicidad: ¿va a querer un andaluz/a, extremeño/a, leones/a... follar con catalenes? Ni de coña, vamos. ¿Y qué pasará con los amigos? En el momento que surja el tema entre los que tengan posturas contrarias, se perderán las amistades y, consecuente, se arruinarán muchas oportunidades de follar. ¿Y los extranjeros? Muchos dejarán de hacer turismo a Catalunya porque ya no podrán aprender español, por lo que también en este caso disminuirán tremendamente las oportunidades de follar... ah, y además será muy malo para el “negoci”, que eso también les duele mucho y les hará aún más infelices...
Pero bueno, voy a dejar de perder el tiempo escribiendo tonterías que me están llamando para echar un polvo, hecho que sí que es verdaderamente importante y que sin duda me va a aportar grandes dosis de felicidad, muchísima más que malgastar la vida en estúpidos asuntos de nacionalismos.
