Opiniones

José Luis Pueyo

Si no me caso vos, me hago cura

Tremenda alternativa la que se planteó en su día Jorge Mario Bergoglio. Claro, los católicos creen que los curas no pueden casarse, según su particular interpretación de la Biblia, y Jorge no podía tener las dos cosas a la vez, el amor de Amalia y el de Dios. Y como los papás de Amalia le pararon los pies a aquel niño desafiante, a Jorge, que debía ser un tipo de palabra, no lo quedó otra que terminar de cura.

Pero la vida da muchas vueltas, y ahora aquel niño retador tiene en su mano la llave para cambiar el curso de la historia y el de su propia historia. ¿Qué tal si ahora Jorge, convertido en Francisco, desafía a la propia iglesia que lo ha erigido en Papa y en un gesto que podría justificar como una mano tendida a la comunidad protestante, decide que los curas católicos si pueden casarse? Oye, nada que objetar, es la voz de Dios en la tierra. Y si Dios está ahora en plan aperturista, pues no le vas a llevar la contraria, que quedaría feo. La pena para él es que ha llegado tarde para conquistar de nuevo el corazón de Amalia, que ya está casada. Aunque bueno, si Francisco abre su corazón, quizá pueda encontrar el amor terrenal con alguna bella devota que seguro que estaría encantada de pasar a la historia como la primera esposa de un Papa (dejemos a un lado las amantes que algunos Papas tuvieron en el pasado).

Y ya de paso, podría ser este un Papa que fuera cambiando otras cosicas. Como por ejemplo el tener mano dura con la pederastia que practican muchos de sus correligionarios, o lanzar mensajes más acordes con lo que el amigo Jesús predicaba. Y es que cuesta encontrar ejemplos más claros de hipocresía como el de los cristianos, que salvo contadas excepciones, dan permanentemente la espalda a su maestro con un descaro asombroso.

Pero la verdad es que tengo poca fe en el amigo Francisco. No sé por qué, pero no me parece a mí que por mucho que sea el jefe del rebaño, y por más que tenga línea directa con Dios, no le van a dejar pastar a sus anchas... En fin, que una vez más se habrán malgastado ríos de tinta (incluidas estas breves líneas) porque mira que ha tenido bombo en prensa, y el mundo de los católicos seguirá su curso habitual. Será que va a tener razón Benedicto XVI y Dios está dormido. Y quizá no se despierte nunca, oye.

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