Opiniones

José Luis Pueyo

El valor de la humillación

Hace unos cuantos años que ya no me interesa el fútbol.  Tambien es verdad que mentiría si dijera que no me alegré cuando España ganó el mundial.  Es agradable ver a tu alrededor a tanta gente tan felíz. Pero tambien es verdad que no me produjo ningún dolor que fuera eliminada esta vez.  Es más, el que fuera humillada hasta me alegró un poco...  Y es que esta humillación no fue algo que sufrieron sólo los jugadores, si no que fue algo que padecieron todos y cada uno de los aficionados que estaban ansiosos por volver a ver a España ganar el mundial.  Nos lo teníamos muy creído.

Y nos estaba sirviendo incluso para olvidar que nuestro estado del bienestar se sigue hundiendo cada día más. Pero eso parecía no tener importancia. Lo importante es que eramos los mejores e íbamos a ganar el mundial de nuevo.  Pero parece que no eramos tan buenos y nuestro día a día, sigue siendo tan mediocre hoy, como lo era hace una semana.

Yo lo estaba viviendo en mi trabajo, con mis alumnos.  Los grupos de PCPI (que son los chavales que no superan la ESO) estaban siempre pensando en jugar al fútbol en lugar de entrar en clase.  Y se notaba cómo salían a jugar al campo con una expresión de suficiencia, que decía algo así cómo...  “no tenemos ni idéa de matemáticas ni de lengua, pero eso no importa porque somos los mejores jugando al fútbol".  Y mira que intentábamos convencerles entre todos de que el fútbol dificilmente les íba a dar de comer.  Pero es muy dificil convencer a alguien que no se ha esforzadoo nunca de que para salir de la mediocridad va a tener que trabajar duro, sobre todo  cuando en su cabeza tiene la idea de que siendo hábil con la pelotita lo tiene todo solucionado y hasta puede ser campeón del mundo...

Así que tengo la sensación de que esta humillación va a ser de bastante utilidad. Nuestros hijos podrán crecer como lo hicimos nosotros, abonados al fracaso permanente de nuestra selección que nos daba alegrías con cuenta gotas, perovp que nunca nos hacía perder el horizonte de que nadie nos iba a regalar nada en la vida y lo poco que consiguieramos sería a base de esfuerzo, de mucho esfuerzo.

Otros artículos de opinión

Image