Opiniones

José Luis Pueyo

 

Consumidor confiado, consumidor timado

Desconozco si lo que voy a contar sucede en otros supermercados, pero en el Alcampo, que es el que tengo al lado de casa y al que voy a menudo, suceden cosas muy interesantes con los precios. Cuando digo interesantes no quiero decir que sean buenas para los consumidores, sino simplemente que han suscitado mi interés durante el tiempo en el que lo he venido observando.

Siempre hemos sabido que cuando compras un producto en grandes cantidades, te va a salir más barato el precio por kilo o el precio por unidad. Es algo que ya damos por hecho porque es de una lógica aplastante. Si compras un saco de patatas de 10Kg, te tiene que salir más barato que comprar 10 sacos de 1Kg aunque sólo sea porque estás empleando 9 bolsas menos. Otra cosa será que tengas sitio para guardar los 10Kg de patatas, o que te puedas gastar esa cantidad de dinero de golpe. Pero eso no es el asunto que nos ocupa aquí.

El consumidor confiado que quiere hacer una compra grande y ahorrar algo de dinero, pasea con su carro por los pasillos del super y va eligiendo en los estantes esos paquetes con el “formato ahorro”.  Como es confiado, no se para a mirar los precios y comparar; entiende que comprar un paquete de harina de 1Kg será mejor que comprar 2 de 1/2Kg. Pues bien, he hecho una estimación groso modo basada en mis observaciones, y puedo concluir que en un carro de la compra en el que el consumidor confiado se haya gastado unos 100 euros, 10 euros se los ha regalado al supermercado. Es decir, si el consumidor hubiera perdido un poco de tiempo en ir comparando los precios, ese carro le habría salido por 90 euros llevando exáctamente la misma cantidad de productos.

Paseando por los pasillos del Alcampo, yo he visto cosas que vosotros no creeríais. “Packs” de 24 cervezas que salen más caras que si compras paquetes de 6 (¡estando además en oferta especial!), sacos de arena para gatos de 10Kg. que te cuestan casi un euro más que si compras 2 de 5Kg. paquetes de arroz basmati de kilo que salen más caros que 2 de medio, paquetes de yogures de 8 que salen más caros que 2 de 4, etc, etc. (la lista es larga, creedme).

Y no solo se da esta circunstancia. También resulta curioso observar cómo juegan con su marca blanca. Se supone que su marca siempre será más barata que las marcas de “reconocido prestigio”. Craso error. Por poner un ejemplo, si se te ocurre comprar un paquete de pajaritas de su marca en lugar de uno de la marca “Gallo”, estarás perdiendo 35 céntimos, es decir, te está costando un 35% más (el de Gallo vale 1€)... Hay muchos ejemplos más de esto.

Pero ya la doble pirueta con triple tirabuzón la dan cuando te encuentras productos marcados con el logotipo de “el precio más bajo”, que tienen justo en el estante de encima el mismo producto más barato en otra marca...

¿Todo esto es maldad, o es que el encargado de poner los precios es profundamente idiota? Quién sabe... En fin, que animo a todo consumidor confiado que vaya a ese supermercado, a que le añada al adjetivo un “des-”, y que pierda algunos minutillos más cuando vaya de compras. No es una pérdida de tiempo, es una inversión.

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