Opiniones

José Luis Pueyo

El daño de Alonso

Yo es sólo por buscar culpables, siguiendo esa costumbre que tenemos de echar balones fuera y cargar las responsabilidades de nuestros actos en otros. Así que voy a cebarme con Fernando Alonso, que a pesar de que lleva 8 años sin demostrar a qué se debe tanta fama, sigue concitando el interés de muchísimos en este país. Y le hago responsable a él de que te puedas encontrar un coche empotrado en la calle Caldereros a las 2 de la mañana.

Y es que Alonso es un mal ejemplo, nos ha hecho mucho daño. Muchos especímenes hispanos, cuando suben a su coche piensan que son un Alonso más. Creen que las carreteras y aún las calles de una ciudad son una pista de carreras, y además piensan que todos los demás conductores que circulan a su alrededor, son peores que ellos. Tan solo a Alonso, si se cruzasen con él, le otorgarían el privilegio de considerarle mejor. Le mirarían con sonrisa complice como diciendo “tú eres el número uno, pero yo soy el segundo”.

Esto que cuento, dejando a un lado la tontada, no es ninguna broma. Se puede vivir cada día si te toca coger el coche para ir a trabajar o hacer algún desplazamiento. Yo tengo la sensación a cada momento de ser uno de los conductores más lentos de la ciudad. Siempre hay alguno más lento, es verdad, pero esos a veces son tan peligrosos como los primeros. El caso es que hay un elevadísimo número de conductores, que el asunto de respetar los límites de velocidad se lo pasan por el forro. Además, observar la circulación te permite hacer interesantes estudios sociológicos. Así, los coches de “alta gama”, lease BMW, Audi, etc, parecen poseer una bula por la que tienen una serie de derechos de los que carece el populacho. Pero los especímenes más interesantes son los que llevan los cristales traseros tintados de negro. Esos son los “putos amos” del universo automovilístico. Cuando ves acercarte a uno de esos coches por el retrovisor (nunca jamás los verás alejarser por el retrovisor, siempre se acercan, salvo que vayan en dirección contraria), más te vale apartarte porque su urgencia por pasarte es tal, que como les pongas el más mínimo impedimento, ya la has liado. O no se te ocurra salir un instante antes en el semáforo cuando estás en paralelo: su orgullo herido les hará pisar a fondo el acelerador para demostrarte quien es el jefe de la manada...

Mucho daño, Alonso ha hecho mucho daño, porque claro, a toda esta gente de la que hablo no les podemos exigir ninguna responsabilidad, ellos son unas víctimas de todo el bombo mediático que recibe nuestro héroe Fernando. ¡Ay, qué país!

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