Opiniones

José Luis Pueyo

Malditas tradiciones

Cuando naces, el lugar en el que está situado el coño de tu madre es trascendental. Por citar un ejemplo de actualidad, si la concha de tu madre estaba en Iraq, tienes todos los números para llevar una vida bastante complicada: si naces mujer, no sólo será complicada sino desgraciada, estarás anulada y sometida para siempre al hombre. Y si eres hombre, además de arruinar la vida de toda mujer que caiga bajo tu influencia, te pasarás toda tu vida odiando a tus contrarios religiosos según te haya tocado ser Suní o Chií, y en días como hoy estarás matándolos e intentando que no te maten. Todo esto porque desde el momento en que naciste tus padres te empezaron a educar según la tradición que ellos mismos habían heredado de sus padres. Y si tus padres eran Suniis, te explicarían que Mahoma eligió a su yerno Alí como heredero, mientras que si tus padres eran Chiis te contarían que el heredero de Mahoma tenía que ser un descendiente directo. Y en ambos casos, generación tras generación la tradición iba dictando a cada hijo cómo debía vivir el resto de su vida, cómo debía odiar a los que no seguían la tradición verdadera. Y por si los líos que se montan entre ellos fuera poco, no nos olvidemos de cómo se lo toman con los infieles que ni siquiera son musulmanes...

Lo de los musulmanes supera todos los límites del sentido común, es inaudito el grado de cerrazón que puede alcanzar el ser humano. Pero sería injusto quedarnos sólo con ellos como ejemplo de obcecación humana. Los mormones, testigos de jehová, evangelistas, hare krishna, cuaqueros, baptistas, ejercito de salvación, judíos ortodoxos, opus dei, etc, etc, etc... no se quedan atrás como ejemplos de tradiciones irracionales que van pasando de padres a hijos. Aunque creo que también será injusto olvidarnos de las religiones mayoritarias y sus tradiciones: católicos, protestantes, hinduistas, ortodoxos, etc.

Si el orto de tu madre estaba situado en Alcañiz, es bastante probable que año tras año te pongas una túnica azul celeste, te cuelgues un tambor, y te pases dos horas aporreándolo mientras das la vuelta al pueblo. Yo mismo lo he hecho muchas veces. Eso sí, tiene que ser un tambor, no puede ser un bombo. ¿Qué sucedería si se le ocurriese a alguien salir con un bombo en las procesiones del viernes o el sábado? No creo que lo lapidaran, ni fustigaran, ni lo pasaran a cuchillo, pero seguro que crearía una situación de tensión, sería el blanco de todas las miradas, y objeto de todo tipo de comentarios: un desgraciado yendo en contra de la tradición... Aunque quizá al año siguiente nuevos osados ciudadanos salieran con un bombo sin que se creara ningún altercado social. Y así, quizá en 30 o 40 años, la tradición en Alcañiz sería que en las procesiones salieran tambores y bombos juntos, y quizá ya casi nadie recordaría que no hacía tanto tiempo ver un bombo en la procesión era un sacrilegio.

Y es que a decir verdad, la religión católica y sus tradiciones son bastante inocuas en la actualidad. Atrás quedaron esos tiempos en los que se torturaba y quemaba a la gente en nombre de Dios. Ahora ya no es así, ahora ya no debemos tener miedo a que los padres eduquen a sus hijos en las tradiciones de la religión católica. El que los católicos consideren a los homosexuales enfermos y hagan leyes que limiten sus derechos, eso es una tremenda muestra de respeto hacia esas personas; el que consideren cualquier caso de aborto como un delito, es un avance social sin precedentes; el que se vayan de misiones a países de África y que no les den condones, es de una lucidez sorprendente. Pero los padres católicos siguen la tradición y dan por buenas ese tipo de barbaridades y así se lo cuentan a sus hijos. Igual que hacen los padres musulmanes con los suyos, y así con todos iluminados por su dios que tienen la necesidad y obligación de transmitir esas tradiciones a sus descendientes.

Y así le va al mundo. Malditas tradiciones...

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