Opiniones

José Luis Pueyo

Sugerencia al Ayuntamiento

Cuando vengo a Alcañiz suelo traerme a mi preciosa pastorcilla alemana Lili, una santa ella. El pueblo está lleno de carteles educativos en todas las zonas susceptibles de que los perros puedan merodear llevados por sus dueños. En ellos se nos recuerda que debemos llevarlos todo el tiempo atados (el que pensó eso dudo que tenga perro), y que debemos recoger las caquitas. Bien, vale, está bien que se recuerden ciertos comportamientos cívicos, porque siempre puede haber algún “despitado” que los haya olvidado.

Pero mi sorpresa como dueño de perro que se sabe en el punto de mira de los cruzados anti-perros, llega cuando al pasear a mi preciosa Lili por muchos lugares de mi ciudad, compruebo que en lugar de encontrarme con caquitas de perro, me tropiezo con ingentes cantidades de basura (latas,botellas,etc) arrojadas por animalicos, pero en este caso de 2 patas... La fuente de las ranetas y alrededores es un ejemplo de ello, y el antiguo lavadero que está cerca del puente del apeadero no es que sea un ejemplo, es una perfecta enciclopedia ilustrada de la deplorable falta de educación que reina en nuestro país (y no entro a comentar el estado del tejado). Ah, ¿que eso es sólo cosa de cuatro niñatos haciendo botellón? Mmmmhhh... el que quiera que se pase por la entrada del hospital, y allí se encontrará con unos arbolicos en los que alguien colgó unos carteles recordando que son seres vivos, y que no se los use de cenicero. Pero una mirada rápida a sus pies demuestra que poco caso se hace a su súplica. Da no solo asco si no una profunda tristeza. Ahí no hacen los niños botellón. Ahí fuman visitas de los pacientes, enfermeros, celadores, médicos... En fin, gentes diversas a las que se les supone la suficiente cultura como para saber que un árbol es un ser vivo. Pero vamos, lo de los fumadores no termina en esos indefensos arbolicos. Es práctica común entre ellos (habrá excepciones, claro, pero creo que pocas) el arrojar la colilla al suelo allá donde estén sin el más mínimo rubor.

Le sugiero al Ayuntamiento que dado su interés en educar a algunos de sus ciudadanos, invierta algunos euros más en hacer plaquitas para que lleguen a toda la población, y no sólo a los vapuleados dueños de perros, porque tengo la sensación de que menos educados que el resto no somos...

 

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