Opiniones

José Luis Pueyo

¿Echenique dimisión?

 

Me rompí el peroné a primeros de julio. La doctora que me atendió me dijo, “buenas noticias, rotura limpia sin desplazamiento; después de 6 semanas con el yeso, a correr otra vez”. No me quedó muy claro si lo propio en ese caso era dar saltos de alegría a la pata coja... En fin, nunca me había roto nada, no sabía lo que era usar muletas, ni mucho menos una silla de ruedas (utilísima para descansar un rato de las muletas). Vivir esta breve situación incómoda (que carece de importancia, por supuesto) me hace mirar aún con más admiración a toda la gente que están condenados de por vida a vivir atados a una minusvalía y sus terribles consecuencias. Como Pablo Echenique, tan luchador, tan vitalista, tan comprometido.

Pero siempre hay líneas rojas (me sumo a la moda) que no se deben pasar. Desde un punto de vista meramente cuantitativo, lo que ha estado haciendo Echenique, no cotizar por su asistente por el poco tiempo que le cuidaba, es una menudencia. Me consta que eso es una práctica habitual en este país. Recuerdo cuando contratamos a una asistente para cuidar a mi madre, que tuvimos muchísimos problemas porque al principio no quería que le hiciéramos el contrato, ya que ella sólo veía el dinero limpio que iba a cobrar, que era menos que el que cobraban amigas y conocidas suyas en Alcañiz y comarca que trabajaban sin contrato... Creo que con el paso del tiempo se ha dado cuenta de lo beneficioso que ha sido para ella estar cotizando.

Pero cuando has decidido dedicar tu tiempo al servicio a los ciudadanos y les pides el voto proclamando que vas a regenerar la vida pública acabando con la corrupción que hasta ahora era patrimonio de “la casta”, entonces ahí te encuentras con una de esas líneas rojas. Podríamos admitir que, como dijo aquel, todos tenemos un pasado, pero que nos asiste el derecho a rectificar y desde un punto determinado de nuestra historia personal comenzar a escribir nuestro nuevo pasado ya sin manchones. Desde el momento en el que Pablo Echenique decide pedir nuestro voto, no le queda más remedio que tener una conducta intachable.

Y es que los votantes de Podemos, entre otras cosas, esperan de sus políticos una integridad moral de la que otros partidos han demostrado que andan escasos. Y esa integridad moral obliga a que si uno de estos políticos comete un error, uno de esos errores que denuncian en los otros, no le queda otro remedio que dimitir. Los miembros de los partidos políticos “viejos” no tienen porqué hacerlo, no hay razón para que dimitan. Vemos como nos desayunamos cada día con un nuevo caso de corrupción, ya no solo en el terreno particular sino a nivel de partido (lo del disco duro borrado del PP es de traca, y no lo digo yo, lo dice la juez que lleva el caso), y a pesar de ello, un buen número de ciudadanos les siguen votando. Es decir, estos políticos cuentan con el aval de sus votantes, no tienen porque sentir ninguna presión moral ni ética, lo que hacen bien hecho, es el mensaje de sus millones de votantes, así que una dimisión por su parte sería una estupidez... Pero con Podemos no es así. Confío que para cuando salgan publicadas estas líneas Pablo Echenique haya hecho lo que debe hacer, y de esa manera le seguiré admirando.

 

 

 

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