Opiniones

José Luis Pueyo

Extremistas.

 

No sé si el alarmismo que se respira estos días entre los políticos conservadores de este país ante la posibilidad de que Unidos-Podemos dé un zarpazo más profundo de lo que estaba previsto, también lo vive así el pueblo. Por lo que a mí respecta, no solo no me alarma lo más mínimo, sino que me hace respirar con optimismo, al igual que a los 6 ó 7 millones de españoles que, según las encuestas, darán su apoyo a esa “pandilla” de extremistas-populistas.

¿Pero a qué se debe ese miedo? Es un hecho corroborable a diario durante los últimos años, que el capitalismo ya se ha lanzado al abismo con los patines puestos. Lejos de haberse ido puliendo (para bien) con el paso de los años, el sistema sólo ha hecho que aumentar las desigualdades entre unos poquitos ricos, unos pobres cada vez más numerosos y desesperados, y una gran clase “media” que vé cómo día tras día lo que se llamaba estado del bienestar ya ha pasado a ser un estado del malestar continuo... Si uno no tiene claro porqué estamos al borde del fin del capitalismo, le invito a leer ensayos de gente como Heinz Dieterich, David Harvey o Noam Chomsky, entre otros muchos pensadores, que se oponen con argumentos serios al pensamiento único.

Pero vamos, que no es necesario leer muchos libros ni ser un lince de la economía para ver por uno mismo que el capitalismo no da más de sí. Ha funcionado de aquella manera durante un largo tiempo, ha proporcionado felicidad a los que nos ha pillado de cara, pero ya no puede dar respuesta a la realidad que vivimos ahora y la que se avecina. La imparable tecnificación de todo lo que nos rodea está obligando irremediablemente a que cambie la forma en la que se concibe el trabajo, y por ende, a la forma en la que los humanos vamos a obtener el dinero.

Y el prolongar la agonía del sistema sólo está consiguiendo que mientras los que están manejando los hilos siguen manteniendo su estatus inmoral, los más pobres ya han pasado a ser unos auténticos parias (porque los que nacen en ese tipo de familias, difícilmente pueden escapar al remolino de miseria en el que se encontraba azarosamente situado el coño de su madre al dar a luz, ya no salen de su casta), y el resto están viendo como el estado del bienestar se desmorona, y cómo sus hijos van a vivir aún peor que ellos...

Así que viendo el panorama, yo prefiero subirme al carro de los extremistas, porque aunque se equivocarán muchas veces en sus decisiones si llegan al poder (estoy seguro de ello, de las equivocaciones), al menos esos errores se producirán intentando cambiar el caduco paradigma del capitalismo. Eso al menos permite tener alguna esperanza. Mantener el sistema actual sólo sirve a los que están empeñados a mantenerlo al precio que sea. Claro, es que “el precio que sea” no lo van a pagar ellos. Los recortes sociales no les afectan. Si la educación pública hace aguas por todos los lados, les da igual, porque sus hijos van a colegios privados. Si la sanidad pública se desmorona, se las trae al pairo también, porque cuando enferman van a clínicas privadas de aquí o del extranjero... El trabajar como esclavos ganando cada vez menos y trabajando cada vez más, tampoco les afecta, porque ellos son precisamente los que pagan menos mientras levantan el látigo... En fin, que mi mayor deseo en este momento es que las encuestas se equivoquen y que no se trate de un “sorpaso” al PSOE, sino de un mordisco en la yugular a un sistema en el que cada día nos desayunamos con un nuevo caso de corrupción sin que pase nada, aceptándolo ya como algo cotidiano e inevitable. Pues no, ya va siendo hora de que empiecen a cambiar realmente las cosas en este país...

 

 

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