Opiniones

José Luis Pueyo

Mi madre ha votado al PP

Yo quiero mucho a mi madre, pero cada cuatro años me da este tipo de disgustos. Aunque debo admitir que es lo único que puede hacer. Mi madre siempre ha creído en la España que tejió su añorado Franco. Y ella dice que el único partido que puede garantizar lo que desea para España, es el PP.

Mi madre sigue soñando con aquella Una, Grande y Libre, y no puede aceptar que haya regiones que pretendan romper la sagrada unidad de España. Por otra parte, no soporta a los homosexuales, la homosexualidad le parece algo tan antinatural, le da tanto asco, que en multitud de ocasiones le he escuchado dar gracias a Dios porque ninguno de sus hijos saliéramos así de degenerados. ¿Y qué es eso de que dos personas del mismo sexo puedan adoptar hijos? Cuando escucha cosas así, se la llevan los demonios. Y no digamos cuando aparece el tema del aborto, ahí no es menos contundente. En repetidas ocasiones me ha dicho que un hijo hay que tenerlo bajo cualquier circunstancia, aunque sea fruto de una violación, o aunque se sepa que vaya a nacer con terribles malformaciones. Es un hijo de Dios y si El ha querido que las cosas sean de una manera determinada, hay que aceptar que se haga su voluntad. Por resumir un poco, digamos que mi madre desea que siga perdurando esa España de férreas tradiciones católicas, esa España en la que la iglesia tiene la última palabra de las decisiones importantes que se puedan tomar.

Curiosamente, a mi madre le preocupa bastante que ahora le cobren una parte de las medicinas, o que no la atiendan en la sanidad pública como solían atenderla, o que yo le explique de primera mano que la educación pública va de mal en peor, o que tras el anuncio a bombo y platillo (con carta del ministerio y todo) de que le han subido la pensión yo le enseñe la nómina y compruebe que sólo son 3 euros. También le parece lamentable que haya políticos que sean corruptos, nos roben y nos engañen, y siempre dice que no hay derecho a que hagan lo que hacen y que los deberían castigar. Pero todo esto, en la balanza de mi madre no tiene el peso suficiente cuando en el otro platillo pones todo lo anterior. Al final gana la necesidad de que un partido le garantice que la España que siempre ha soñado siga perdurando.

Voy a seguir queriendo a mi madre, igual que ella me seguirá queriendo a mí (a pesar de que no soy el hijo que siempre soñó), pero no me queda más remedio que entender y aceptar que vote al PP, y además en este caso, felicitarla porque han ganado los suyos.

 

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