
Cena de sobaquillo
Para el próximo viernes 14 las distintas "mareas" de Aragón han convocado a todos los funcionarios a una cena comunitaria de sobaquillo en las tres capitales de nuestra región. Bocadillo, bota de vino, y a pasar juntos la tradicional cena de empresa de antes de las fiestas. Para los restaurantes siempre han sido unos días buenos para hacer algo de caja, con menús que difícilmente bajan de los 20 euros, pero en esta ocasión los funcionarios no vamos a cobrar la paga extra y está claro que ya no se puede gastar todo el dinero que uno desearía. ¿Y quién paga el pato de esto? Pues es fácil de ver: en este caso los restaurantes, que perderán esos suculentos ingresos pre-navideños, los carniceros que les venderán menos carne los restaurantes, los pescateros que correrán idéntica suerte, y así los verduleros, panaderos, vinateros, y todos los gremios que de manera directa o indirecta les afecte que un restaurante deja de dar de cenar.
Decía que esto es fácil de ver, que si se pretende reactivar la economía, es necesario que la gente tenga dinero para hacerlo circular. Pero nuestro gobierno no lo acaba de ver. Y ante eso lo primero que te puede venir a la cabeza es que Rajoy y sus secuaces son profundamente imbéciles. Pero, no sé, parece que saben hablar, han estudiado (incluso seguro que han ido a escuela de pago la mayoría), han conseguido hacer dinero y tener una "posición social" en esta vida, así que igual tan tontos no son. ¿Tontos? Sí, tonto tonto, mierda mierda.
Más allá de ironías, lo que creo es que realmente no tienen ni la más mínima idea de cómo sacar adelante todo esto, la situación macroecónomica les desborda, y además, tienen demasiados amigos instalados allá arriba en bancos, compañías de energía, y otros muchos "holdings", a los que no van a defraudar. Pero mientras tanto, a la espera de que a alguien en Europa se le ocurra algo para salir de esto, están haciendo lo que siempre han deseado, es decir, desmantelar el estado del bienestar común para que ellos, los "listos", y todos sus familiares y amigos, gocen de un estado del bienestar fuera de lo común.
Creo que iré con mis compañeros de departamento a cenar a un restaurante, porque los dueños de los restaurantes no son más que otras víctimas de estos miserables. Pero a la cena de sobaquillo también hay que ir. No pueden pensarse que ya nos hemos rendido. Ah, y chapó por los médicos y demás personal sanitario de la comunidad de Madrid.
