Opiniones

José Luis Pueyo

Autocrítica

Mi última opinión para este medio fue escrita en caliente. Grave error. Ver el reportaje sobre el comportamiento de los dirigentes del PP en los últimos años me enervó sobremanera. Me senté ante el ordenador, y no supe evitar que la bilis se desparramase sobre el teclado. Lamentable, lo admito. Y pido disculpas a quien se pudiera molestar.

Sobre los votantes del PP sigo pensando lo mismo ahora que cuando escribí la anterior opinión, me resulta incomprensible que las encuestas anuncien que este partido va a recibir millones de votos. Que todavía haya tantísima gente que volverá a votar a políticos que se han burlado durante años de todo el pueblo español, y lo siguen haciendo día tras día, no me cabe en la cabeza. Y me enciende la sangre. Podría entender que sus simpatizantes siguieran votando al partido en el caso de que hubiera una depuración total y que los que se presentaran llevaran todos las manos limpias, y que no tuvieran la hemeroteca llena de promesas incumplidas, y de condenas a otros de los pecados que luego han cometido ellos sin ruborizarse lo más mínimo y haciendo gala de un cinismo abrumador. Pero ya vemos que ese no es el escenario que se presenta. En cualquier caso, opino que no se deben expresar las opiniones de la manera en la que yo lo hice.

Con mi opinión quería molestar y provocar, eso es evidente. Pero utilizar un lenguaje violento sólo sirve para generar más violencia, cosa que para nada es de mi agrado.  Además, habla muy poco en favor de la inteligencia del que escribe. Lo inteligente es saber utilizar el lenguaje para lanzar tus opiniones de manera que puedan llegar incluso a convencer a tus propios enemigos. O al menos a hacerles cuestionar sus actos o lo que piensan. Pero ya veo que la inteligencia no debe ser una de mis virtudes...

Estoy tristemente seguro de que la sangre se me volverá a calentar en multitud de ocasiones, y sentiré la necesidad de decir lo que pienso en voz alta. Pero para esas próximas veces espero que me asista el mínimo talento que me permita coger aire, respirar hondo, y esperar a que el ánimo se temple. Ojalá lo consiga.

 

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