
Debate a medias.
No les pude ver las caras pero les escuché a través de la radio. Quizá me habría resultado más entretenido ver el debate de Antena3 del lunes pasado a través de la TV, por eso de observar los gestos, posturas, y todo eso, pero no me fue posible. Así que me aburrí bastante, y sobre todo acabé hastiado de que también en un debate como éste emplearan la misma táctica que usan siempre: “usted pregúntame lo que quiera, que yo le responderé lo que me dé la gana”.
Lo tienen bien ensayado. Para cada pregunta que les hagan sobre el tema que sea, tienen preparado un pequeño mitin previo. Así, de entrada esquivan la pregunta, se están un ratico hablando, y con un poco de suerte la pregunta se queda sin contestar. Si al entrevistador (aunque sea Ana Pastor) se le ocurriera repetir una y otra vez la pregunta, daría exactamente igual; si la pregunta es incómoda no obtendrán respuesta alguna por mucho que insistan. Unos maestros todos ellos, oiga. Son alumnos aventajados de aquel presidente Norteamericano que un día les dijo a los periodistas en una rueda de prensa: “Espero que tengan las preguntas adecuadas para las respuestas que les he traído preparadas.”
Y también resultó un debate a medias por el ninguneo a Alberto Garzón, que ha pasado a ser uno de los políticos mejor valorados por la gente, pero que sin embargo parece que no exista; por algún motivo les debe dar miedo a los que controlan el circo mediático. Juegan con nosotros, nos muestran lo que les interesa que veamos y escuchemos, y ocultan lo que no les conviene airear. La manipulación es permanente y nos llega desde todos los frentes.
En fin, que ya me he cansado de la campaña. Hasta ahora le había prestado bastante atención pero ya me ha quedado claro de qué va cada cual, así que dedicaré mi tiempo durante los próximos días a otros menesteres que me aporten algún beneficio intelectual.
